viernes, 10 de febrero de 2012

vocación de grumo




Materia oscura

Lo crédulo del ojo flota en la pura tensión superficial:
como un mosquito que camina en el agua, la mirada
no entiende ni la profundidad ni la fórmula del mundo:
una parte de luz diluida en noventa y nueve de sombra.
El ojo es flor carnívora que creció equivocada: muerde
lo que no hay, y su dentellada engorda el ojo del amo.
Encandilados por esta fracción de luz, vamos de tumbo
en tumba, pero es lo oscuro, su hambre gravitatoria,
su vocación de grumo, lo que dice cómo y dónde caer.
Ceguera, ceguera, ceguera. El resto es lo que somos.

Bruno Di Benedetto

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