jueves, 16 de mayo de 2019
El castigador - Rita Indiana
Clavo con clavo, soga con sal
to lo’ corruptos van a temblar
cuando me suba el Castigador
flor de justicia del trovador
Aquí planto bandera contra los que se clavan
a este pueblo jodío lo quieren ver con ganas
se regodean en lujos que paga el miserable
mientra en el “Capotillo” el hambre tiene hambre
el que le quita al pobre es el peor cobarde
ponle una cruz a la puerta, la calle ta que arde.
Son 500 años devorando esqueléticos,
Comida pal perro, mientras estos cochinos,
andan en lo yate cual Ramfi Trujillo,
al viejo a la haitiana, le suben lo vidrio
Clavo con clavo, soga con sal
to lo’ corruptos van a temblar
cuando me suba el Castigador
flor de justicia del trovador
Por cada peso que se han tumbao
santa tristeza la casa la llene
la tristeza del que le faltan lo chele pa educar sus hijos, eso duele,
la teta del pueblo la tienen gastá,
chupando filete con lo que es de la gente,
machete gillete con tu leye atrasá
machete gillete
Espíritu guerrero, tu pueblo te invoca
Endereza el camino, ten hacha, ten tropa
Ten mano, ten boca
Llévate la semilla mala de aquí
Clavo con clavo, soga con sal
to lo’ corruptos van a temblar
cuando me suba el Castigador
flor de justicia del trovador
miércoles, 15 de mayo de 2019
celebra tu vida - Derek Walcott
Llegará el tiempo
en que, con alegría,
te saludarás a ti mismo al llegar
a tu propia puerta, y en tu propio espejo
cada cual sonreirá ante la bienvenida del otro,
y dirá, siéntate aquí. Come.
Amarás otra vez al extraño que fuiste.
Dale vino. Dale pan. Devuelve tu corazón
a sí mismo, al extraño que te amó
durante toda tu vida, a quien ignoraste
por otro, a quien te conoce de memoria.
Quita las cartas de amor de los estantes,
las fotos, las notas desesperadas,
Arranca tu propia imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida.
Versión: Isaías Garde
Derek Walcott - Love After Love
The time will come
when, with elation
you will greet yourself arriving
at your own door, in your own mirror
and each will smile at the other's welcome,
and say, sit here. Eat.
You will love again the stranger who was your self.
Give wine. Give bread. Give back your heart
to itself, to the stranger who has loved you
all your life, whom you ignored
for another, who knows you by heart.
Take down the love letters from the bookshelf,
the photographs, the desperate notes,
peel your own image from the mirror.
Sit. Feast on your life.
imágenes: Oswaldo Guayamasin y Roger Mantegani
Border
el domingo fuimos a ver Border al BAMA Cine, a media cuadra del Obelisco, a las 22.30
la película, aquí el trailer, entrega lo que promete: una maravilla. y unas actuaciones corajudas, poderosas, tremendas.
la experiencia fantasmágorica de ingresar a ese cine un domingo a la noche, por una peatonal fría y casi desierta, punteada de obras públicas improbables e incomprensibles a medio hacer; descubrir en el piso de abajo, en el hall de acceso a las salas, una barra abandonada sacada de una discoteca de los ochenta, donde en cualquier momento puede aparecer el barman de El Resplandor, caminar por los silenciosos pasillos vacíos saturados hasta la exasperación de neón rojo y carteles promocionales de películas de hace diez años, ver un extraño de pelo largo emerger de una sala indicándole al cortaboletos que la proyección se detuvo y que él, el único cortaboletos, ¿o el único encargado de todo el cine? salga en dirección misteriosa a dar solución, ver la película con cuatro personas más de las cuales una era El Reptil Anarquista, poeta que dirigía con sus manos la melodía emocional que el film le producía y con el cual quedamos conversando a la salida, nos mostraba su libro de poemas japoneses y dibujos, mientras su amigo el cortaboletos cerraba el cine y nos íbamos todos caminando por la nueve de julio hacia corrientes, hablando del fin de los tiempos, del parakultural, y del próximo recital de poesía en el bar En terapia frente a Psico de la UBA el próximo viernes....
todo esas cosas que NUNCA PASARÁN CON NETFLIX EN LA CAMA
la película, aquí el trailer, entrega lo que promete: una maravilla. y unas actuaciones corajudas, poderosas, tremendas.
la experiencia fantasmágorica de ingresar a ese cine un domingo a la noche, por una peatonal fría y casi desierta, punteada de obras públicas improbables e incomprensibles a medio hacer; descubrir en el piso de abajo, en el hall de acceso a las salas, una barra abandonada sacada de una discoteca de los ochenta, donde en cualquier momento puede aparecer el barman de El Resplandor, caminar por los silenciosos pasillos vacíos saturados hasta la exasperación de neón rojo y carteles promocionales de películas de hace diez años, ver un extraño de pelo largo emerger de una sala indicándole al cortaboletos que la proyección se detuvo y que él, el único cortaboletos, ¿o el único encargado de todo el cine? salga en dirección misteriosa a dar solución, ver la película con cuatro personas más de las cuales una era El Reptil Anarquista, poeta que dirigía con sus manos la melodía emocional que el film le producía y con el cual quedamos conversando a la salida, nos mostraba su libro de poemas japoneses y dibujos, mientras su amigo el cortaboletos cerraba el cine y nos íbamos todos caminando por la nueve de julio hacia corrientes, hablando del fin de los tiempos, del parakultural, y del próximo recital de poesía en el bar En terapia frente a Psico de la UBA el próximo viernes....
todo esas cosas que NUNCA PASARÁN CON NETFLIX EN LA CAMA
jueves, 9 de mayo de 2019
miércoles, 8 de mayo de 2019
Chopin - Nocturne op.9 No.2
Nocturne in E-flat major, Op. 9, No. 2 Played by Vadim Chaimovich (https://www.youtube.com/vadimchaimovich) FB-Vadim: https://www.facebook.com/vadimchaimovich
martes, 7 de mayo de 2019
Poesía y respiración - Octavio Paz
Étiemble sostiene que el placer poético acaso sea de origen fisiológico.
Y más exactamente: muscular y respiratorio. Para justificar su
afirmación subraya que la medida del alejandrino francés —el tiempo que
tardamos en pronunciarlo— coincide con el ritmo de la respiración. Otro
tanto ocurre con el endecasílabo español y con el italiano. No explica
Étiemble, sin embargo, cómo y por qué también nos producen placer versos
de medidas más cortas o más largas. Durante muchos siglos el octosílabo
fue el verso nacional español, y todavía después de la reforma de
Garcilaso, las ocho sílabas del romance siguen siendo recurso constante
de poetas de nuestra lengua. ¿Puede negarse el placer con que escuchamos
y decimos nuestro viejo octosílabo?; ¿y los largos versos de Whitman?;
¿y el verso blanco de los isabelinos? La medida parece más bien depender
del ritmo del lenguaje común —esto es, de la música de la conversación,
según ha mostrado Eliot en un ensayo muy conocido— que de la
fisiología. La medida del verso se encuentra ya en germen en la de la
frase. El ritmo verbal es histórico y la velocidad, lentitud o
tonalidades que adquiere el idioma en este o aquel momento, en esta o
aquella boca, tienden a cristalizar luego en el ritmo poético. El «ritmo
de la época» es algo más que una expresión figurada y podría hacerse
una suerte de historia de cada nación —y de cada hombre— a partir de su
ritmo vital. Ese ritmo —el tiempo de la acción, del pensamiento y de la
vida social— es también y sobre todo ritmo verbal.
La velocidad vertiginosa y alada de Lope de Vega se convierte en
Calderón en majestuoso, enfático paseo por el idioma; la poesía de
Huidobro es una serie de disparos verbales, según conviene a su
temperamento y al de la generación de la primera posguerra, que acababa
de descubrir la velocidad mecánica; el ritmo del verso de César Vallejo
procede del lenguaje peruano... El placer poético es placer verbal y
está fundado en el idioma de una época, una generación y una comunidad.
No niego que existe una relación indudable entre la respiración y el
verso: todo hecho espiritual es también físico, Pero esa relación no es
la única ni la determinante, pues de serlo realmente sólo habría versos
de una misma medida en todos los idiomas. Todos sabemos que mientras los
japoneses no practican sino los metros cortos —cinco y siete sílabas—,
árabes y hebreos prefieren los largos. Recitar versos es un ejercicio
respiratorio, pero es un ejercicio que no termina en sí mismo. Respirar
bien, plena, profundamente, no es sólo una práctica de higiene ni un
deporte, sino una manera de unirnos al mundo y participar en el ritmo
universal. Recitar versos es como danzar con el movimiento general de
nuestro cuerpo y de la naturaleza. El principio de analogía o
correspondencia desempeña aquí una función decisiva. Recitar fue —y
sigue siendo— un rito.
Aspiramos y respiramos el mundo, con el mundo, en un acto que es
ejercicio respiratorio, ritmo, imagen y sentido en unidad inseparable.
Respirar es un acto poético porque es un acto de comunión. En ella, y no
en la fisiología, reside lo que Étiemble llama «el placer poético».
El mismo crítico señala que para André Spire —teórico del verso libre
francés— el placer poético se reduce a una suerte de gimnasia, en la que
intervienen los labios, la lengua y otros músculos de la boca y la
garganta.
Según esta ingeniosa doctrina, cada idioma exige para ser hablado una
serie de movimientos musculares. Los versos nos producen placer porque
provocan y suscitan movimientos agradables de los músculos. Esto explica
que ciertos versos «suenan bien» mientras que otros, con el mismo
número de sílabas, no «suenan»; para que el verso sea hermoso las
palabras deben estar colocadas en la frase de tal manera que sea fácil
el esfuerzo que requiere su pronunciación. Como en el caso del corredor
de obstáculos, el recitador salta de palabra en palabra y el placer que
se extrae de esta carrera, hecha de vueltas y saltos en un laberinto que
irrita y adula los sentidos, no es de género distinto al del luchador o
al del nadador. Todo lo dicho antes sobre la poesía como respiración es
aplicable a estas ideas: el ritmo no es sonido aislado, ni mera
significación, ni placer muscular sino todo junto, en unidad
indisoluble.
Octavio Paz, en El arco y la lira
imágenes: Olivia Bee, Eugenia Loli, Fernanda Laguna
fuente: Biblioteca Ignoria
lunes, 6 de mayo de 2019
miércoles, 1 de mayo de 2019
viernes, 26 de abril de 2019
La Guaracha Cubana
La guaracha es un género musical y un baile originarios de Cuba. Se trata de un tipo de canción graciosa que apareció a fines del siglo XVIII, muy popular y que describía tipos y costumbres.
viernes, 19 de abril de 2019
El surco - Chabuca Granda
Dentro de un surco abierto vi germinar
Un lucero de infinita soledad
Y con una canasta le vi regar
Con agua de un arroyo de oscuridad
Un lucero de infinita soledad
Y con una canasta le vi regar
Con agua de un arroyo de oscuridad
Ay malaya la siembra se echó a perder
Y el agua del arroyo se echó a correr
Al lucero le gusta la claridad
Y al agua del arroyo la libertad
Y el agua del arroyo se echó a correr
Al lucero le gusta la claridad
Y al agua del arroyo la libertad
No dio fruto el lucero, se fue a alumbrar
Y el agua del arroyo le fue a cuidar
Y el agua del arroyo le fue a cuidar
En una hora triste quise cantar
Y dentro de mi canto quise llorar
Y dentro de mi llanto quise gritar
Pero tan sólo canto para callar
Y dentro de mi canto quise llorar
Y dentro de mi llanto quise gritar
Pero tan sólo canto para callar
Ay malaya la hora en que fui a cantar
Ay malaya la hora en que fui a llorar
Si llorando se grita para callar
Y callando se ahoga la libertad
Ay malaya la hora en que fui a llorar
Si llorando se grita para callar
Y callando se ahoga la libertad
No me llegó la hora de clarinar
Ay malaya la hora en que fui a cantar
Ay malaya la hora en que fui a cantar
Y el lucero al recuerdo se echó a volar
Y la luz de su incendio se dejó atrás
Y en el surco el silencio empieza a gritar
Y su vaso sediento no llega al mar
Y la luz de su incendio se dejó atrás
Y en el surco el silencio empieza a gritar
Y su vaso sediento no llega al mar
Así se fue el lucero a su soledad
Así se fue el lucero a su claridad
Ay malaya la hora en que fui a cantar
Ay malaya la hora en que fui a gritar
Ay malaya la hora en que fui a llorar
Así se fue el lucero a su claridad
Ay malaya la hora en que fui a cantar
Ay malaya la hora en que fui a gritar
Ay malaya la hora en que fui a llorar
No me llegó la hora de clarinar
Ay malaya en que fui a cantar
Ay malaya en que fui a cantar
No me llegó la hora de clarinar
De clarinar
De clarinar
De clarinar
De clarinar
jueves, 18 de abril de 2019
La vis - Didier Flamand
este maravillosamente cómico cortometraje hallado por casualidad, en el que se habla un lenguaje inexistente donde ciertas palabras se reconocen por sus raíces latinas. donde la materialidad del sonido de la voz (y de todo el plano sonoro) le da carne al mundo que la imagen narra.
¿qué importa lo que se dice, si no se escucha cómo se dice?
hermosas actuaciones en delirante registro
"¿Por qué incomprensible descuido, en el sistema de un cine que sin embargo se ha bautizado como hablado, se “olvida” la voz? Porque se le confunde con la palabra. Y del acto de la palabra no se suelen retener más que los significados que éste transmite, olvidándose esta “modalidad”: la voz. Y sin embargo, la voz está ahí para que la olvidemos en su materialidad, y ese es el precio que paga por desempeñar su principal oficio (p. 14)
Cuando el cine alcanzó la palabra, lo problemático no fue el texto (el cine mudo ya lo había integrado mediante el procedimiento increíblemente espurio, todo hay que decirlo, de los intertítulos) sino la voz en cuanto presencia, expresión o mutismo; la voz en cuanto ser, doble, sombra de la imagen; en cuanto poder; la voz en cuanto amenaza de perdición para el cine (p. 25)"
Michel Chion - La voz en el cine
jueves, 4 de abril de 2019
panteón de rumores - Lydda Franco Farías
La casa es panteón de rumores
que los dormidos recogen
en impredecibles tinajas
recordar alborota
las tinieblas del patio.
Lydda Franco Farías
sábado, 30 de marzo de 2019
Discado Internacional - por MuniMuni's
este tema de MuniMuni's me resultó particularmente interesante, para pensar desde lo musical una cuestión a la que es difícil acceder con palabras o ideas previas.
Es la noción de que la composición intencional de una discontinuidad expresiva, como efecto barroco de gran interés, puede estar jugando a favor de una continuidad del movimiento latente de fondo (en el caso del intérprete, una continuidad de sus impulsos), de modo que el espectador-oyente pueda apreciar
-en simultáneo-
los fantásticos saltos, cortes, retrocesos, giros inesperados, bruscos cambios de dinámica
al tiempo que percibe el desarrollo continuo de una tensión interna, de una onda contenedora, que establece una dirección de acumulación y crea un sentido del todo.
de modo que la discontinuidad expresiva ya no es,
SOLAMENTE
un bello efecto, un show de habilidad en sí mismo y para sí mismo
sino que está al servicio de algo que aumenta sus dimensiones y nos convoca más activamente (a intérpretes y oyentes), nos saca de la mera fascinación y nos pone en movimiento-con-ello (con-mover).
lo mismo
con la actuación
martes, 26 de marzo de 2019
no está maduro el indecible fruto de mi vida - Julia Prilutzky Farny
Todavía no soy: no está maduro
el indecible fruto de mi vida.
Una sorda congoja embravecida
se estrella en mi interior, como en un muro.
Yo sé que permanece intacto, puro,
-breñal de claridad estremecida-
el terrón donde alienta, contenida,
la simiente que guarda lo inseguro.
Y un día ha de venir: ardidamente
llegará, jugará con el bisoño
brote tardo y plural de adolescente
una cálida brisa… Y el retoño
se abrirá como una flor que, triunfalmente,
descubre sus matices en otoño.
Julia Prilutzky Farny
imagen: Fina Miralles Nobell - Dona-Arbre
lunes, 25 de marzo de 2019
domingo, 24 de marzo de 2019
jueves, 21 de marzo de 2019
so what?
"Recuerdo que estábamos tocando 'So what?' Tony Williams a la batería, Ron Carter al bajo y Wayne Shorter al saxofón. Era una noche muy cálida, la música estaba muy ligada, poderosa, innovadora, estábamos pasándola muy bien y la música estaba en todo lo suyo.
Justo en medio del solo de Miles, cuando estaba tocando uno de sus increíbles solos, toqué el acorde equivocado. Un acorde que sonó como un increíble fallo. Y Miles se detuvo por un segundo... y entonces tocó unas notas que hicieron que mi acorde fuera correcto.
Fue algo que me dejó maravillado. No podía creer lo que había escuchado. Miles era capaz de convertir algo que estaba mal, en algo bueno. Con su poder para escoger las notas y el feeling que tenía. Miles no lo oyó como un error. Lo oyó como algo que pasó. Y así eso era parte de la realidad que estaba pasando en ese momento. Y él lo asumió. Como no lo escuchó como un error, sintió que era su responsabilidad hallar algo que encajara bien.
Eso me enseñó una lección muy grande no sólo sobre música sino sobre la vida. Podemos mirar el mundo desde la visión del individuo, como nos gustaría que fuera, hacerlo fácil -para mí-, esa idea. Podemos buscar eso. Pero creo que lo importante es crecer. Y la única manera en que podemos crecer es tener una mente lo suficientemente abierta para aceptar las situaciones, para experimentar las situaciones como son, y convertirlas en medicina.
Convertir el veneno en medicina. Tomar cualquier situación que tengas y hacer algo constructivo con eso.
Eso es lo que aprendí de esa situación con Miles."
Herbie Hanckock sobre Miles Davis
y en esta anécdota musical, una clave actoral: mientras actúo, lo que pasa, lo que a cada momento está pasando, es lo que hay, independientemente de que piense que es incorrecto, errado, o que debería ser más lindo, o más intenso, o mas gracioso o dramático, o que mis compañeros de escena no lo están haciendo bien o no me están escuchando. Es lo que hay, y por ello es aquello con-lo-cual me conviene sonar, si no quiero verme divido en mi estar en escena por un problema que no puedo hacer desaparecer por mucho que lo ignore.
Pero que puedo HACER PARTE de la situación que juego, si lo asumo.
el "error" es siempre futuro o pasado. en presente sólo hay situación.
y en esta anécdota musical, una clave actoral: mientras actúo, lo que pasa, lo que a cada momento está pasando, es lo que hay, independientemente de que piense que es incorrecto, errado, o que debería ser más lindo, o más intenso, o mas gracioso o dramático, o que mis compañeros de escena no lo están haciendo bien o no me están escuchando. Es lo que hay, y por ello es aquello con-lo-cual me conviene sonar, si no quiero verme divido en mi estar en escena por un problema que no puedo hacer desaparecer por mucho que lo ignore.
Pero que puedo HACER PARTE de la situación que juego, si lo asumo.
el "error" es siempre futuro o pasado. en presente sólo hay situación.
viernes, 1 de marzo de 2019
el espacio sensible al corazón - Maurice Merleau-Ponty
En este esfuerzo por recuperar el mundo tal y como lo captamos en la experiencia vivida, todas las precauciones del arte clásico vuelan en pedazos. La enseñanza clásica de la pintura está basada en la perspectiva, es decir, que el pintor, en presencia por ejemplo de un paisaje, decide no poner sobre su tela más que una representación totalmente convencional de lo que ve. Ve el árbol a su lado, luego fija su mirada más lejos, sobre la ruta; luego, finalmente, la dirige al horizonte, y, según el punto que fije, las dimensiones aparentes de los otros objetos son continuamente modificadas. En su tela, se las arreglará para no hacer figurar más que un acuerdo entre esas diversas visiones, se esforzará por encontrar un común denominador a todas esas percepciones atribuyendo a cada objeto no el tamaño y los colores y el aspecto que presenta cuando el pintor lo mira sino un tamaño y un aspecto convencional, los que se ofrecerían a una mirada dirigida sobre la línea del horizonte en cierto punto de fuga hacia el cual se orientan en adelante todas las líneas del paisaje que corren del pintor hacia el horizonte. En consecuencia, los paisajes así pintados tienen el aspecto apacible, decente, respetuoso que les viene del hecho de que están dominados por una mirada fijada en el infinito. Están a distancia, el espectador no está comprometido con ellos, están en buena compañía, y la mirada se desliza con facilidad sobre un paisaje sin asperezas que nada opone a su facilidad soberana. Pero no es así como el mundo se presenta a nosotros en el contacto con él que nos da la percepción. A cada momento, mientras nuestra mirada viaja a través del panorama, estamos sometidos a cierto punto de vista, y esas instantáneas sucesivas, para una parte determinada del paisaje, no son superponibles. El pintor sólo logró dominar esa serie de visiones y extraer un solo paisaje eterno a condición de interrumpir el modo natural de visión: a menudo cierra un ojo, mide con su lápiz el tamaño aparente de un detalle, el que modifica con ese procedimiento, y, sometiéndolos a todos a esa visión analítica, construye así sobre su tela una representación del paisaje que no corresponde a ninguna de las visiones libres, domina su desarrollo agitado, pero al mismo tiempo suprime su vibración y su vida. Si muchos pintores, desde Cézanne, se negaron a someterse a la ley de la perspectiva geométrica, es porque querían volver a adueñarse de él y ofrecer el propio nacimiento del paisaje bajo nuestra mirada, porque no se contentaban con un informe analítico y querían alcanzar el propio estilo de la experiencia perceptiva. Las diferentes partes de su cuadro, pues, son vistas desde diferentes puntos de vista, que dan al espectador desatento la impresión de "errores de perspectiva"; pero a quienes miran atentamente dan la sensación de un mundo donde dos objetos jamás son vistos simultáneamente, donde, entre las partes del espacio, siempre se interpone la duración necesaria para llevar nuestra mirada de una a otra, donde el ser, por consiguiente, no está dado, sino que aparece o se transparenta a través del tiempo.
Por
lo tanto, el espacio no es ya ese medio de las cosas simultáneas que
podría dominar un observador absoluto igualmente cercano a todas ellas,
sin punto de vista, sin cuerpo, sin situación espacial, en suma, pura
inteligencia. El espacio de la pintura moderna, decía hace poco Jean
Paulhan, es el "espacio sensible al corazón", donde también nosotros
estamos situados, cercano a nosotros, orgánicamente ligado a nosotros.
Maurice Merleau-Ponty,
El mundo de la percepción. Siete conferencias
imágenes: Lars Elling
alcanzar el propio estilo de la experiencia perceptiva: ARS ACTORAL
Maurice Merleau-Ponty,
El mundo de la percepción. Siete conferencias
imágenes: Lars Elling
alcanzar el propio estilo de la experiencia perceptiva: ARS ACTORAL
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