martes, 14 de noviembre de 2023
La inteligencia no es lo que sabemos, sino lo que hacemos cuando no sabemos - Jean Piaget
Equilibrio es sinónimo de actividad
Jean Piaget
lunes, 23 de mayo de 2022
la vivencia del vacío ( El juego y los juegos ) - Inés Moreno
Hay que jugar con los bloqueos. El juego requiere una entrega como si fuera un "abandonarse", sin pensar o evaluar los resultados.
La palabra "vacío" causa temor o miedo fundamentalmente cuando lo racional es la lógica del accionar cotidiano; sin embargo, la "vivencia" del vacío puede estar asociada a no tener carga, a no sostener conductas no deseadas o al peso de ser y actuar "como se debe". Se trata de un estado que permite la llegada de estímulos, imágenes, sensaciones y emociones. Aparecen las respuestas sin fantasmas ni jueces. Es entregarse con confianza y fluir.
El juego, jugar, renueva la energía. Cuando uno se entrega al juego se produce como un vaciamiento del self. Al igual que al danzar o meditar, el juego es altamente revitalizador, mucho más que una "catarsis", un sacar afuera.
El juego y los juegos. Inés Moreno
martes, 19 de abril de 2022
El poema: boca que habla y oreja que oye - Octavio Paz
En alguna parte Valéry dice que «el poema es el desarrollo de una exclamación». Entre desarrollo y exclamación hay una tensión contradictoria; y yo agregaría que esa tensión es el poema. Si uno de los dos términos desaparece, el poema regresa a la interjección maquinal o se convierte en amplificación elocuente, descripción o teorema. El desarrollo es un lenguaje que se crea a sí mismo frente a esa realidad bruta y propiamente indecible a que alude la exclamación. Poema: oreja que escucha a una boca que dice lo que no dijo la exclamación. El grito de pena o júbilo señala al objeto que nos hiere o alegra; lo señala pero lo encubre: dice ahí está, no dice qué o quién es. La realidad indicada por la exclamación permanece innombrada: está ahí, ni ausente ni presente, a punto de aparecer o desvanecerse para siempre. Es una inminencia ¿de qué? El desarrollo no es una pregunta ni una respuesta: es una convocación. El poema —boca que habla y oreja que oye— será la revelación de aquello que la exclamación señala sin nombrar. Digo revelación y no explicación. Si el desarrollo es una explicación, la realidad no será revelada sino elucidada y el lenguaje sufrirá una mutilación: habremos dejado de ver y oír para sólo entender.
Octavio Paz - El arco y la lira
foto: Laura Makabresku
domingo, 13 de marzo de 2022
ESPACIO VACÍO - ESPACIO OCUPADO . Fragmentos de "Espacio Habitado" editorial Homo Sapiens. Daniel Calmels
ESPACIO VACÍO - ESPACIO OCUPADO . Fragmentos de "Espacio Habitado" editorial Homo Sapiens. Daniel Calmels
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Hace ya años, un arquitecto se encontraba realizando el boceto de una
plaza, y omitió algo deliberadamente: dejó los senderos sin hacer, una
plaza sin caminos donde todo estaría cubierto de césped. Ya construida
la plaza y estando el césped crecido y fuerte, se dejó librado el paso
de la gente por ella, y en el término de una semana el camino estaba
hecho. Al caminar por la plaza, al cruzarla desde distintos ángulos, los
caminantes dejaron un surco colectivo, una marca común. En ese surco se
colocaron las baldosas que servirían de camino. Hasta aquí una aparente
historia clásica con final feliz. Pero lo que pasó después fue que
nadie usó el camino de baldosas y se volvió a surcar la plaza por otros
lugares, conformándose nuevos senderos.
En primera instancia, este espacio geométrico, espacio vacío donde «se
hace camino al andar», fue modificado espontáneamente; pero luego quien
planificó y legalizó ese paso se vio burlado.
La reacción ante los mandatos dominantes relacionados con el
ordenamiento es la “transgresión”, que no es más que decir, desde su
significado literal, ‘ir más allá’ o ‘pasar a través de’ . Al
transgredir se fuerzan los límites, se modifican los márgenes. Los
caminantes de la plaza fueron más allá de su propio camino, de su propio
orden. Al desarrollo de la creatividad no le es ajena la necesidad de
transgredir los diseños espaciales clásicos, necesidad de ir más allá de
la norma, de la regla.
.
El espacio vacío es una tentación para el deseo. Antonio Porchia dice:
«Lleno me queda lo que pude llenar de mis deseos; lo que tomé vacío» .
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¿Cuántas veces en nuestra práctica llenamos el vacío de la sala con
nuestras necesidades?, a veces con objetos, a veces con propuestas
lúdicas. Interferencia para la elección del niño, excesiva presencia del
saber del adulto.
sábado, 8 de enero de 2022
los buenos maestros - Tao Te King
martes, 2 de noviembre de 2021
Kontakthof - Pina Bausch Nazareth Panadero
afectar, y ser afectado: en esta breve secuencia de la obra Kontakthof
de Pina Bausch, vemos la potencia que puede tener un acto, una acción,
en su simplicidad:
ella, dispuesta, dejándose afectar, recibiendo,
respirando, recibiendo... dispuesta, en el juego de la escena, al riesgo
que la escena conlleva
ellos, no menos dispuestos a ese riesgo, dejándose "manchar" por sus propios impulsos sobre ella, yendo a fondo
el detalle, lo inmenso en lo pequeño
lo que la escena cuenta.. el despojo, lo que queda, lo terrible... ¿con qué?
arriesgados artistas, arriesgada Pina Bausch
lunes, 26 de julio de 2021
la voz - Daniel Calmels
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*Dice Raúl Dorra: «El proceso de formación de la voz es anterior al de la adquisición de la palabra. [...] Un individuo, una comunidad, necesitan de una voz y de una escucha porque es solo en la escucha donde se realiza la voz».
…
*Si «la voz representa el aspecto subjetivo de la comunicación verbal»(R. Dorra), la escucha está en un lugar subjetivante. Este vínculo entre la voz de los criadores y la escucha del niño, enriquecido en la narración oral y en las lecturas, es diferente a la escucha y visualización de videos, fenómeno de escasa presencia en décadas pasadas.
…
* Por la voz se reconoce la identidad de una persona. Al escuchar por teléfono o por radio a una persona, a partir de su voz se reconstruye la imagen de un cuerpo. Eso no quiere decir que cuando me encuentre con la persona que he imaginado no me defraude y descubra otra realidad.
...
*La voz es parte de nuestra identidad. Por la voz, a través de la percepción y el registro sensible de la voz identificamos a una persona, dice el tango de Enrique Cadicamo “Habré cambiado totalmente, que el anciano por la voz tan sólo me reconoció” (“La casita de mis viejos”).
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*Tomar la palabra es un hecho corporal que se sustenta en la voz.
No hay asunción de la palabra sin una voz propia, o sea, sin un proceso de corporización.
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*La voz de un niño, incipiente. La de un púber, gestante, al decir de María Teresa Andruetto “La voz todavía en su capullo.”
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Daniel Calméls
jueves, 18 de marzo de 2021
sábado, 19 de octubre de 2019
La seridad de estar con otros - Nora Moseinco
Nora Moseinco
imagen: Lars Elling
lunes, 20 de mayo de 2019
convertir en cuerda floja todo cuanto pise
arte actoral:
Ahora salga, siga con sus pasos la lección que le va a dictar su mirada. Tiene que convertir en cuerda floja todo cuanto pise.
(José Lezama Lima - Cangrejos, golondrinas)
imágenes: Dolores Marat
lunes, 23 de enero de 2017
viernes, 23 de diciembre de 2016
conciencia como contacto
sábado, 22 de octubre de 2016
el cuerpo de enseñanza es ante todo el cuerpo de cada persona que enseña
Hay padres que apenas ofrecen algo más a sus hijos. En todo caso, no les ofrecen su cuerpo. Los tocan con la punta de los dedos, no los acarician, no los abrazan nunca, no los besan más que ceremoniosamente y a horas fijas. Cuando les parece que sus hijos no se desarrollan normalmente, se sienten las más de las veces dispuestos a pedir la explicación a toda una panoplia de especialistas, sin sospechar que la única pregunta pertinente tendrían que formulársela a sí mismos.
viernes, 19 de agosto de 2016
no es bella la imagen que no expresa nada
Pero, precisamente, en este esfuerzo por escondernos, por protegernos, revelamos toda nuestra vulnerabilidad. Porque la imagen que creemos proyectar no corresponde forzosamente a la que los demás reciben. Entre nuestra intención y el efecto que realmente producimos existe a menudo una falla. Los demás no ven en nuestra máscara imperfecta más que la necesidad de llevar una máscara, la necesidad de presentarnos como distintos de lo que somos. Pensamos crear una ilusión, pero somos nosotros los que vivimos en la ilusión de ser vistos como deseamos serlo.
En efecto, detrás de nuestros disfraces, continuamos encontrándonos siempre a disgusto dentro de nuestro pellejo. Al no sentir nuestro cuerpo, decimos que no nos sentimos bien. (Este doble sentido revelador existe en varias de las lenguas occidentales). Nos quejamos de sostener con los demás relaciones superficiales. Nos parecen seres secretos, inaccesibles. En realidad no los percibimos mejor de lo que nos percibimos a nosotros mismos. Si no conseguimos «tocar el fondo» de otra persona, ¿no se debe quizás a que flotamos en la superficie de nuestra propia realidad? Si reprochamos a los demás no saber o no querer ponerse en nuestro lugar, ¿no es porque nuestro «lugar» está mal definido, nuestro «espacio» mal ocupado, porque nos hallamos en una falsa posición con respecto a nosotros mismos?
A menudo atribuimos nuestro malestar a la vida sedentaria. Y aunque el origen de nuestro envaramiento y de nuestra falta de sensaciones remonta mucho más lejos, no estamos completamente equivocados.
Porque, efectivamente, la inmovilidad constituye un gran obstáculo a la percepción del cuerpo y existen partes de nuestro cuerpo que no se han movido desde hace años. Cuanto mayor es el número de nuestras zonas muertas, menos vivientes nos sentimos.
Las percepciones corporales sólo pueden desarrollarse mediante la actividad. Pero no una actividad cualquiera. No la actividad mecánica, la repetición de un movimiento docenas de veces. Eso sirve únicamente para ejercitar la obstinación, para embrutecer. El movimiento no nos revela a nosotros mismos si no tomamos conciencia de la forma en que se hace (o no se hace).
viernes, 15 de enero de 2016
se cría a los niños como una especie de alimento para ser tragado por el sistema (Stephen Nachmanovitch - Free Play)
El niño que fuimos y que somos aprende explorando y experimentando, husmeando insistentemente en cada rinconcito que encuentra abierto... ¡y en los rincones prohibidos también! Pero más tarde o más temprano nos cortan las alas. El mundo real creado por los adultos viene a pesar sobre los niños en crecimiento, moldeándolos hasta convertirlos en miembros cada vez más predecibles de la sociedad. Este proceso involutivo se refuerza durante todo el ciclo de la vida, desde el jardín de infantes hasta la universidad, en la vida social y política, y muy especialmente en el mundo del trabajo. Nuestras más nuevas y poderosas instituciones educativas, la televisión y la música pop, son todavía más eficientes que la escuela para inculcar la conformidad producida en masa. Se cría a los niños como una especie de alimento para ser tragado por el sistema. Lentamente nuestros ojos comienzan a entrecerrarse. Y así la simplicidad, la inteligencia y el poder de la mente en juego se homogeneizan en complejidad, conformidad y debilidad.
Bloqueamos la creatividad rotulándola como poco frecuente, extraordinaria, segregándola en reinos especiales como el de las artes y las ciencias. Y todavía la segregamos más de la vida cotidiana estableciendo sistemas de estrellato.
















