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miércoles, 20 de enero de 2016

J'embrasse pas - André Téchiné


André Téchiné
J'embrasse pas

¿qué es ritmo? esa escena completa, desde el picado diálogo inicial, en y entre todo lo que interviene (desayuno, cigarrillos) sobre la dimensión donde sus miradas se encuentran, pasando por la voz del canto, hasta el plano general del final y el sonido de las tacitas tintineando, con el juego de la luz, los colores, las texturas, trayecto en espiral hasta el des-enlace final (espiral que se reitera en el travelling de la cámara mientras ella canta)...
todo eso tiene, tal vez, una estructura análoga al de una hermosa canción. Lo interesante es observar que el hecho de que la mujer cante esa bella chanson, clímax de la escena, no es en sí lo que le da a la escena su carácter musical. Esa canción es un reflejo sensible de la escena misma, un reflejo en miniatura constitutivo del movimiento de toda la escena; una suerte de puesta en abismo.
tal vez sintamos al ver la escena por primera vez que ella es la mujer más hermosa del mundo cantando la cancion más hermosa del mundo. Entonces vale el ejercicio de volver a mirar, con la distancia suficiente para aliviar la fascinación que nos produce esa belleza y pensar de dónde puede surgir.
una hipótesis: lo que construye es.. todo, todo lo que allí hay, construye la intensidad de ese momento culminante en el que se vehiculiza esa expresión sublime en ella. Pero sin ese Todo, que precede y sucede a ese momento, la misma expresión carecería de la potencia conmovedora que de esta manera efectúa.
ella (el personaje) no podría ser así de hermosa en ese momento sin la mirada de él sobre ella para iluminar ese rincón de su alma.
ni podría susurrar esa canción así... si no estuvieran en un restorán transparente y vacío (en silencio) observados desde lejos por dos graves mozos (oídos).
todo es importante, cada detalle compone lo que percibimos luego como un fulgor instántaneo

¿será el ritmo la respiración de ese Todo?

sábado, 2 de enero de 2016

Fauno - En el espíritu de Diaghilev (Debussy)


Preludio a la siesta de un Fauno
Claude Debussy

James O'Hara y Daisy Phillips Sidi Larbi Cherkaoui. Reinterpretación del clásico de Nijinsky. Aquí llamado "En el Espíritu de Diaghilev"

lunes, 5 de octubre de 2015

Poesía - Eduardo Tato Pavlovsky





Hay que inventar un lenguaje que no produzca belleza – sino hambre infinita, mortalidad infantil donde nuestros ojos se desorbiten como estos monstruos sin lactancia.

Palabras traídas por las olas donde podamos sentirnos raquíticos –Lenguajes nuevos – alegres en las desgracias – obsceno por subversivo –- porque la desgracia es resignación –tristeza– la acción es la esperanza. Eso, nuevo lenguaje de nuevas esperanzas. Todos juntos. Alguna vez aprendamos a hablar otra vez, olvidando el lenguaje anterior, impotente para intensidades. Barroco – Infiel. Quema de saberes viejos – tiene que sonar pornográfico, que el lenguaje vomite y excrete realidades, que las olas traigan nuevas palabras barrenadas y nos hagan sentir en el cuerpo sólo un poco de hambre – solo un poco de salud – solo un poco de todo. Las palabras sensaciones.

Convulsiones como respuestas. Eso –que las nuevas palabras del nuevo lenguaje nos hagan epilépticos por un rato.

Para confirmar que las palabras han llegado y nos maltratan, nos cadaverizan. Quién sabe hay muertes por reflujo. Es bueno. Pero estemos seguros que llegaron, que no son palabras muertas – Edificios con ladrillos de lenguaje que no sirven más para expresar nada. Palabras que significan – que quieren abarcar el mundo ya no abarcan nada – Palabras que describen conferencias y reunión que no que no que no que no.

Balbuceemos las otras, las que no significan – pero expresan los ojos reventados – los dolores infinitos... los aullidos. Aprender todo de nuevo... aprender a ignorar todo lo aprendido. Que explote toda la impostura. Toda –pero toda junta. Y de esos escombros el lenguaje nuevo.

La palabra interdicta, obscenidad de los goces infinitos y de los dolores que ya no caben en lenguajes viejos. Inventemos. Inventemos todo. Pero que sea loco loco loco. Enterremos el sentido común. Una gran tumba a la belleza – A los grandes gestos que nos vaciaron el sentido de algo.

Un gran entierro de todo aquello que llamamos humano, todavía que de las olas venga el resto – las palabras nuevas – los pedazos, lo que quedó afuera, las sílabas barrenadas que arrojamos al mar del desperdicio.

Sólo de allí –la gran resurrección obscena. De cunas escondidas. Que no signifique nada. Que exprese el hoy. El hoy de todos. Blu – blu – blu blu. Blus blus. Ya vienen, atención. Vienen las olas. Blus. Blus. Blue. No significan nada. Sólo blug blug blug. Nada nada nada. Belleza de los restos de las sobras. Poesía de los escombros. Intensidad del mar embravecido. Nada más que eso.

A la hoguera con los lenguajes viejos –ya no nos sirven– olor a trampa y a impudicia, no soñemos con el hombre nuevo – rescatemos de las sobras – de los restos – de los desperdicios – de los escombros y de las cunas palabras que hemos arropado y que las olas traen – y construyamos un lenguaje nuevo con fuerza de obscenidad – inventemos la potencia de las nuevas palabras – no cambiemos a los hombres – cambiemos su lenguaje – su retórica encallecida – que envejece, que hace vivir a medias con tristeza – Un nuevo lenguaje alegre – potente – para un nuevo hombre. Pero necesitamos arrasar con todo – arrasar – arrasar – arrasar.

Tato Pavlovsky



http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-101013-2008-03-20.html

viernes, 31 de julio de 2015

CANCIÓN DE LA INFANCIA - Peter Handke


CANCIÓN DE LA INFANCIA

Cuando el niño era niño 
caminaba balanceando los brazos,
quería que el arroyo fuera un río, 
que el río fuese un torrente
y que ese charco fuera el mar. 

Cuando el niño era niño  
no sabía que era niño, 
para él todo estaba animado
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño 
no tenía una opinión de nada, 
no tenía costumbres, 
se sentaba a menudo con las piernas cruzadas
o salía corriendo,
tenía un remolino en el pelo  
y no hacía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño 
era el tiempo de preguntar:
¿Por qué soy yo y no tú? 
¿Por qué estoy aquí y no allá?
¿Cuándo comenzó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿La vida bajo el sol no es sólo un sueño?
Lo que veo, oigo y huelo
¿no es acaso una ilusión del mundo ante el mundo?
¿Existen realmente el mal y la gente mala de verdad?
¿Cómo es posible que yo, el que soy, no existiera antes de nacer
y que un día yo, el que soy, no seré más este que soy?

Cuando el niño era niño, no pasaba las espinacas, las arvejas,
el arroz con leche, la coliflor, 
ahora come todo eso,
y no sólo porque debe.

Cuando el niño era niño una vez despertó en una cama desconocida,  
y ahora lo hace una y otra vez.

Entonces mucha gente le parecía hermosa, 
ahora sólo unos pocos, y con suerte.

Tenía una imagen clara del Paraíso,
ahora, a lo sumo puede adivinar.

No concebía la nada, 
y hoy tiembla ante la sola idea.

Cuando el niño era niño jugaba con entusiasmo, 
y ahora se emociona como entonces pero sólo con el trabajo.

Cuando el niño era niño era suficiente comer una manzana, un pan, 
Y aún ahora lo es.

Cuando el niño era niño las moras le caían en las manos
como sólo las moras pueden hacerlo, 
y así es hasta hoy.

Las nueces le ponían áspera la lengua 
y aún lo hacen.

Tenía, en cada montaña, el anhelo de una montaña más alta
y en cada ciudad, el anhelo de una ciudad mayor, 
y todavía es así.

Arrancaba las cerezas de las ramas más altas con una euforia que siente todavía,

tenía cierta aversión a los extraños que todavía conserva 
y esperaba la primera nevada como la espera hoy.

Cuando el niño era niño 
arrojó un palo contra un árbol como una lanza  
y allí está temblando todavía.

Peter Handke

fuente: Infierno Alegre  
imagen: Sally Mann

domingo, 19 de julio de 2015

Kintsugi - el arte de la resiliencia


Cuando los japoneses reparan objetos rotos, enaltecen la zona dañada rellenando las grietas con oro. Creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso.
El arte tradicional japonés de la reparación de la cerámica rota con un adhesivo fuerte, rociado, luego, con polvo de oro, se llama Kintsugi. El resultado es que la cerámica no sólo queda reparada sino que es aún más fuerte que la original. En lugar de tratar de ocultar los defectos y grietas, estos se acentúan y celebran, ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte de la pieza.
El kintsugi añade un nuevo nivel de complejidad estética a las piezas reparadas y hace que antiguas vasijas pegadas sean aún más valoradas que las que nunca se han roto. Kintsukuroi es el término japonés que designa al arte de reparar con laca de oro o plata, entendiendo que el objeto es más bello por haber estado roto. En lugar de considerarse que se pierde el valor, al reparar la cerámica se crea una sensación de una nueva vitalidad. Dicho de otra forma, el tazón se vuelve más bello después de haber sido roto y reparado. La prueba de la fragilidad de estos objetos y de su capacidad de recuperarse son lo que los hace bellos.



lunes, 18 de agosto de 2014

Vals con Bashir - Ari Folman (película completa)


Vals con Bashir || ואלס עם באשיר from Projimita on Vimeo.
Una noche en un bar, un viejo amigo le dice al director Ari que tiene una pesadilla recurrente en la que le persiguen 26 perros.
Cada noche, el mismo número de animales.

Los dos hombres llegan a la conclusión de que tiene que ver con una misión que realizaron para el ejército israelí durante la primera guerra con el Líbano a principios de los años ochenta.

Ari se sorprende al darse cuenta de que no recuerda nada de ese periodo de su vida.

Intrigado, decide ver y hablar con viejos amigos y antiguos compañeros dispersados por el mundo entero. Necesita saber la verdad acerca de ese periodo y de sí mismo.

Ari escarba cada vez más y sus recuerdos empiezan a reaparecer mediante imágenes surrealistas.

Película de Arif Folman.
Año: 2008
País: Israel

sábado, 14 de junio de 2014

no me dejen solo, hijos de puta



Tampoco olvido que, pegado a la persiana, oí morir a un conscripto en la calle y ese hombre no dijo: "Viva la patria" sino que dijo: "No me dejen solo, hijos de puta".
(...)
Seis meses más tarde, una noche asfixiante de verano, frente a un vaso de cerveza, un hombre me dice:
- Hay un fusilado que vive.
No sé qué es lo que consigue atraerme en esa historia difusa, lejana, erizada de improbabilidades. No sé por qué pido hablar con ese hombre, por qué estoy hablando con Juan Carlos Livraga.
Pero después sé. Miro esa cara, el agujero en la mejilla, el agujero más grande en la garganta, la boca quebrada y los ojos opacos donde se ha quedado flotando una sombra de muerte. Me siento insultado, como me sentí sin saberlo cuando oí aquel grito desgarrador detrás de la persiana.
Livraga me cuenta su historia increíble; la creo en el acto.

Rodolfo Walsh, en los primeros párrafos de Operación Masacre.

levantamiento de Valle:
http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Jos%C3%A9_Valle#Levantamiento_de_1956

lunes, 12 de mayo de 2014

teatro sagrado - Clodet García



“(...) para hablar de este teatro, precisamos un lenguaje de chamanes y de brujos”
                         J. Grotowsky

La denominación “Teatro sagrado” fue acuñada a principios del siglo pasado por Antonin Artaud, quien llega a esta expresión por confrontación con el teatro racional y europeo y buscando recuperar el sentido de las artes performáticas ancestrales.

Teatro sagrado alude a ciertas expresiones vanguardistas que existieron durante el siglo veinte y que han sido polos de transformación en el teatro del pasado siglo. Entre sus referentes encontramos al propio Artaud, a Grotowski, a Brook y muchas de las expresiones enmarcadas en la antropología teatral.

El Teatro sagrado privilegia la “experiencia” por sobre la representación, no pone su foco en la función “espectacular” sino que se centra en el aspecto ritual de este arte que, en sus orígenes, era celebración comunitaria y expresión de la cosmovisión de los pueblos.


jueves, 6 de febrero de 2014

CALEIDOSCOPIO (Fernando Pessoa)


CALEIDOSCOPIO
No hables... Se te nota demasiado... Me da pena estar viéndote... ¿Cuándo serás tú apenas una nostalgia mía? ¡Hasta allí cuántas no serás! Y el que yo tenga que afirmar que te puedo ver es un puente viejo por donde nadie pasa... La vida es esto. Los demás abandonaron los remos... Ya no hay disciplina en las cohortes... Partieron los caballeros con la mañana y con ellos se fue el sonido de las lanzas... Tus castillos se quedaron esperando estar desiertos... Ningún viento abandonó los árboles alineados en la cumbre... Pórticos inútiles, vajillas guardadas, prenuncios de profecías - eso pertenece a los crepúsculos menoscabados en los templos y no a este instante en el que nos encontramos, porque no hay razones para tilos que den sombra, a no ser tus dedos y su gesto tardío...
Razón de sobra para territorios remotos... Tratados hechos por vitrales de reyes... Lirios de cuadros religiosos... ¿A quién espera el séquito?... ¿Dónde alzó vuelo el águila perdida?


entre los fragmentos 403 y 404 de la Autobiografía sin hechos

obra pictórica: Santiago Caruso

martes, 4 de febrero de 2014

Canto de la Avenida Yrigoyen - Magalí Etchebarne

y una noche, haciendo el amor en ese altillo, amarillos por el brillo violento de la eme del McDonald's alumbrándonos tan cerca, a metros de la ventana, ese altillo sobre esa casa construida al ritmo del progreso acelerado del dueño de unas tiendas de electrodomésticos, sala de ensayo con olor a gato y marihuana, a sudor viejo, y esa eme ahí, como un sol americano, untando su cuerpo y mi cuerpo con esa luz prometedora que es la luz de las cosas construidas, ideadas por otros para felicidad del resto, un futuro todo posible puesto en otro lado, no ahí, entre nosotros, dos chicos que se durmieron pensando que cuando la eme se apagara iba a haber salido el sol, el sol más alto, el de las otras posibilidades, dos chicos que se enamoraron como refugiados del mosh, en esa casa sobre esta avenida que es un cementerio de outlets y concesionarias, un Siga la vaca, un Nike, tres Firestones, las ruinas de un Locos por el fútbol, esta avenida donde dejamos morir la adolescencia, esta avenida donde nunca nos drogamos tanto, ni soñamos tanto, ni planeamos formas para salir de acá con el impulso suficiente como para que ya nada nos traiga de vuelta, una adolescencia vacía, sudando un tema, envalentonados en la locura tonta de un pogo para nada, acostados en la puerta de una casa con alarma y enrejada, meando escalones, esperando que toquen las bandas,  esperando nada. Ay, Hipólito Yrigoyen, sos una ruta profunda, una arteria vital y envenenada,  me acuerdo cuando te arrancaron los adoquines, te cruzábamos con mamá como al Lago de la Brea sobre la costa de la Isla Trinidad, una isla a la que nunca iremos, eras un río en construcción, un camino de obreros, y llegamos a la casa de la abuela, una mujer que te había visto de tierra, nos sentamos en la vereda y te vimos cambiar la cara, las tres juntas, ya ancianas, tres generaciones asustadas, y una bisabuela errante, una mujer que también vivió sobre vos y un día lo dejó todo, abandonó a su familia  por un hombre que la visitaba a caballo cuando su marido no estaba, se tomó un barco y se fue, hizo tan bien. Ay, Hipólito Yrigoyen, sos como la tristeza, una certeza agria que sabemos que nos va a sobrevivir, como ese gesto tierno y vencido de mi padre lustrándome las botas, inclinado ya con joroba, igual que lo hacía su padre, sos como esos días ácidos en los que vemos llegar las luces del centro y envejecer a nuestros padres, sos como la tristeza, una vida de trabajo, la combinación tiempo sueldo como única fórmula para palear el vacio, la desesperación, el peso en el cuerpo de cosas que no se pudo,  la soledad siempre, debajo, al fondo, atrás, la soledad como la casa de la abuela que ahora es un gimnasio. Pero antes tantos hombres te entregaron la salud de su carrocería, señores como papá, por ejemplo, que por un viaje mínimo de tres pesos gastó como a una suela las llantas, un par de años después de la privatización tantos remiseros salieron queriendo domarte, y lo dejaron todo ahí, dormidos sobre el manubrio como entre los barrotes de una cuna, sobre tapizados llenos de migas, tajeados, descompuestos de ciegos, al ritmo loco de las picadas los domingos a la noche. Venciste a mi padre, pero hoy te vigila desde la orilla, una funeraria a la altura del 6500 en la que duerme sus noches alerta, haciendo guardia, esperando que alguien llegue a velar a otro, haciendo una lista mental de cuántos trabajos tuvo a lo largo de su vida, y cuánto valió la pena, todas esas noches en las que estoy en cualquier lado, haciendo algo, perdiendo algo, esperando a un dealer, un peruano robusto que se parece a vos, se parece a un hermano bobo y destructor, que se parece a una ola que creemos ver venir pero enseguida está encima. Pero mi padre está acá, esperando y te mira, te escucha, rumorea, ¿se persigna?, se deja ir en ese rumor fuerte, entrecortado, pero tan potente siempre, pasan truenos, se dice, se abraza, en la esquina el museo Magnum, ese videoclub que supo ser un imperio, el otro día nos asomamos y regalaba las películas, apoyamos la cara en el vidrio y lo vimos todo como a una foto rota. Ay, Hipólito Yrigoyen, te vi matar a tantos amigos, esa noche de mayo del 93 te vi matar a Viti, el novio de mi hermana que me encantaba, me encantaba, me encantaba, rubio y de pelo largo, con tanta onda, un chico de 19 que hizo su último güili después de una pelea con ella, salió a toda velocidad con su honda blanca y rabiosa, aceleró muy fuerte justo en la esquina de la casa de Duhalde y lo dejó todo ahí, en esa pirueta para nadie, como un hombre solo en el campo ensayando un silbido nuevo…

Magalí Etchebarne

imagen: Le petit tabouret des profondeurs, Lionel Sabatté

miércoles, 15 de enero de 2014

El Gmork y Atreyu (The Neverending Story)


‎- Fantasía no tiene lí­mites…
- Eso no es cierto, ¡mientes!
- Niño tonto, ¿no sabes nada de la historia de Fantasí­a? Es el mundo de las Fantasías humanas. Cada parte, cada criatura, pertenecen al mundo de los sueños y esperanzas de la humanidad. Por consiguiente, no existen lí­mites para Fantasía…
- ¿Pero por qué está muriendo entonces…?
- Porque los humanos están perdiendo sus esperanzas y olvidando a sus sueños. Así es como la Nada se vuelve más fuerte.
- ¿Qué es la Nada?
- Es el vací­o que queda, la desolación que destruye este mundo, y mi encomienda es ayudar a la Nada.
- ¿Por qué?
- Porque la gente sin esperanzas es fácil de controlar, y aquel que tenga el control, tendrá el Poder.

lunes, 9 de diciembre de 2013

cuerpo vibrátil



fragmento de una entrevista a Suely Rolnik acerca del "corpo vibrátil": 
"En la ciudad que vivimos, con el desarrollo de las tecnologías de la comunicación a distancia y la urbanización, cada uno de nosotros es atravesado por una infinidad de fuerzas muy variables: esto hace entrar en crisis a la subjetividad mucho más frecuentemente porque las referencias se vuelven precarias y volátiles. Uno se ve así fragilizado. Y esa fragilidad por sí misma no tiene nada de malo; por el contrario: es el corazón mismo de la creación de realidad subjetiva y objetiva. Es cuando te sentís frágil y cuando tus referencias no hacen sentido alguno que te ves forzado a crear. Como dice Deleuze: uno no crea porque es lindo o porque quiere ser famoso, sino porque está forzado, porque no tiene otra solución que hacerlo. Se trata de crear sentido para lo que ya está en tu cuerpo y que no coincide con las referencias existentes, de recrear tus relaciones con el entorno, tu modo de ser. Esta fragilidad, que es tan importante política y éticamente, es la verdadera salud: hacerse cargo de esta fragilidad en vez de huir de ella. Sin embargo, esta fragilidad es muy mal vista por una tradición muy antigua -el régimen identitario- que organiza la subjetividad a partir de una imagen estable de sí misma, como si fuese una unidad cerrada. Entonces, esa fragilidad es vivida como una especie de colapso de uno mismo. Toda la subjetividad moderna, comenzando en el cartesianismo, se construyó en base a recusar esta fragilidad. En la estructura psíquica que heredamos de varias generaciones, la fragilidad no tiene lugar, lo que tu cuerpo vibrátil -como yo le llamo - capta del entorno queda recortado, porque tenés que estar siempre muy bien, estable, funcionando [...]


Yo hablé del sujeto moderno que se constituye en el siglo XVIII. A fines del siglo XIX empieza a entrar en crisis esta política de subjetivación identitaria, por todas las razones que ya mencioné. Pero una razón especial son las mujeres: cuando entran en el mercado de trabajo, en la vida pública, son las que viven más violentamente los cambios que están aconteciendo en el mundo a fines del siglo XIX. Es primero a las mujeres a quienes se les vuelve imposible tener una subjetividad que pueda organizarse según las representaciones de la percepción formal de la realidad. Lo que entra en crisis aquí es la facultad de la percepción, la cual nos permite aprehender el mundo en tanto formas para, en seguida, proyectar sobre ellas las representaciones de que disponemos, y así atribuirles sentido. Esta capacidad, que nos es más familiar, está asociada al tiempo, a la historia del sujeto y al lenguaje. Es en torno a ella que se yerguen las figuras del sujeto y el objeto, claramente delimitadas y manteniendo entre sí una relación de exterioridad [...]



Lo que las mujeres tienen necesidad de activar es lo que yo llamo el cuerpo vibrátil, que supone una capacidad totalmente diferente de nuestra subjetividad pero también más desconocida, debido a la represión histórica a que ha sido sometida [...] Esta segunda capacidad nos permite aprehender el mundo en su condición de campo de fuerzas vivas que nos afectan y se hacen presentes en nuestro cuerpo como sensaciones. El ejercicio de esta capacidad está desvinculado de la historia del sujeto y del lenguaje. Con ella, el otro es una presencia viva hecha de una multiplicidad plástica de fuerzas que pulsan en nuestra textura sensible, tornándose parte de nosotros mismos. Se disuelven así las figuras del sujeto y el objeto, y con ellas la separación del cuerpo respecto del mundo. Por ejemplo, si yo te miro sólo con mi capacidad de percepción lo que veo es una forma que rápidamente asocio con mis representaciones y así puedo ubicarte inmediatamente [...] En dos minutos ya estás ahí, fuera de mí.


Pero si yo pongo en actividad esa capacidad otra de todos los órganos de sentido, del ojo, del tacto, del olfato, de la escucha, tu presencia viva como conjunto de fuerzas me afecta y pasas a ser una sensación en mi propia textura sensible, como si fueras parte de mi cuerpo. Pero esto no es una metáfora, es real. Todo el tiempo se acumulan sensaciones porque todo el tiempo estás vulnerable al entorno y llega un momento en que toda esa novedad ya no puede ser expresada a través de las representaciones. Esa es la paradoja que te fuerza a crear: uno se siente forzado a expresar lo que ya es una realidad sensible pero que no está todavía actualizada en la realidad concreta. Y esa es la cosa más importante del proceso de subjetivación porque es la dimensión donde el otro existe como presencia viva y real en tu cuerpo, obligando a replantear todo, todo el tiempo. Y no por una cuestión ideológica, sino por un proceso mucho más primitivo e incontrolable. Entonces, a fines del siglo XIX, cuando las mujeres entran a la vida pública [...] deben activar -aunque ya lo tenían activado, lo deben activar en esta nueva situación- esa otra actividad de su sensibilidad que es el cuerpo vibrátil. Y es tan violento lo que están viviendo que en un primer momento se expresa en convulsiones corporales".





todas las imágenes de Joseph Loughborough: http://www.boumbang.com/joseph-loughborough/



Cuerpo Vibrátil - Filminuto from Sajar Asis on Vimeo.

sábado, 30 de noviembre de 2013

miércoles, 27 de noviembre de 2013

correcto adecuado municipal y obvio

No arriesgó nada
no practicó la irreverencia
no mordió el sexo del paraíso
no padeció la pesadilla de vivir
no aulló por falta de demonios en el vientre
no enturbió el agua de ninguna academia
no gozó la locura de la realidad
no destruyó su propia fisiología
no reveló lo insensato de la sensatez
no orinó ni escupió ni eyaculó fuera de foco
no hizo de la palabra la enemiga total
no metió ningún dedo en la llaga
no tuvo miedo de sí mismo
no metió mundo ni absoluto en sus venas
no arrulló entre sus brazos una bomba ni siquiera pacífica
no tuvo pensamiento ni ademanes ni colores militantes
no se encamó con el monstruo de sí mismo
no hizo del vacío una utopía
no amó ni para nacer ni para morir
no telefoneó al otro mundo, no arrojó
bocanadas de sangre sobre el orden y el lenguaje.
Fue correcto adecuado municipal y obvio
o sea una buena persona en el peor sentido de la palabra

Joaquín Giannuzzi (1924-2004)