Cada cual tiene su alcohol. Yo tengo alcohol de sobra con existir. Borracho de sentirme, a veces voy a los tumbos y a veces camino bien. Si es hora de hacerlo, me encamino hacia la oficina, como todos. Si no es hora, voy hasta el río a mirar el río, como todos. Soy igual. Y detrás de eso, cielo mío, me abismo a las escondidas y tengo mi infinito.
Mostrando entradas con la etiqueta Pessoa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pessoa. Mostrar todas las entradas
sábado, 25 de noviembre de 2017
me abismo a escondidas y tengo mi infinito
Cada cual tiene su alcohol. Yo tengo alcohol de sobra con existir. Borracho de sentirme, a veces voy a los tumbos y a veces camino bien. Si es hora de hacerlo, me encamino hacia la oficina, como todos. Si no es hora, voy hasta el río a mirar el río, como todos. Soy igual. Y detrás de eso, cielo mío, me abismo a las escondidas y tengo mi infinito.
lunes, 12 de septiembre de 2016
leo como quien pasa - Fernando Pessoa
Leo y me libero. Gano objetividad. Dejé de ser yo y disperso. Y lo que leo, en vez de ser una vestimenta mía que apenas veo y que a veces me pesa, es la gran claridad del mundo externo, notable por donde se la mire, el sol que ve a todos, la luna que tiñe de sombras el suelo quieto, los amplios espacios que acaban en el mar, la negra solidez de los árboles que ondulan, verdes, en lo alto, la paz sólida de los estanques en las quintas, los caminos cubiertos por las viñas en los declives breves de las laderas.
Leo como quien abdica. Y como la corona y el manto real nunca son tan grandes como cuando el rey que parte los deja en el suelo, depongo sobre los mosaicos de las antecámaras todas mis epopeyas del tedio y del sueño, y subo la escalinata con la única nobleza de ver.
Leo como quien pasa. Y es en los clásicos, en los calmos, en los que, si sufren, no lo dicen, donde me siento sagrado transeúnte, ungido peregrino, contemplador sin razón del mundo sin propósito, Príncipe del Gran Exilio que dio, partiéndose, al último mendigo, la limosna extrema de su desolación.
Fragmento 55
jueves, 6 de febrero de 2014
CALEIDOSCOPIO (Fernando Pessoa)
CALEIDOSCOPIO
No hables... Se te nota demasiado... Me da pena estar viéndote... ¿Cuándo serás tú apenas una nostalgia mía? ¡Hasta allí cuántas no serás! Y el que yo tenga que afirmar que te puedo ver es un puente viejo por donde nadie pasa... La vida es esto. Los demás abandonaron los remos... Ya no hay disciplina en las cohortes... Partieron los caballeros con la mañana y con ellos se fue el sonido de las lanzas... Tus castillos se quedaron esperando estar desiertos... Ningún viento abandonó los árboles alineados en la cumbre... Pórticos inútiles, vajillas guardadas, prenuncios de profecías - eso pertenece a los crepúsculos menoscabados en los templos y no a este instante en el que nos encontramos, porque no hay razones para tilos que den sombra, a no ser tus dedos y su gesto tardío...
Razón de sobra para territorios remotos... Tratados hechos por vitrales de reyes... Lirios de cuadros religiosos... ¿A quién espera el séquito?... ¿Dónde alzó vuelo el águila perdida?
entre los fragmentos 403 y 404 de la Autobiografía sin hechos
obra pictórica: Santiago Caruso
viernes, 10 de enero de 2014
el cuerpo vive porque se desintegra
Es la ley de la vida, señora mía. El cuerpo vive porque se desintegra, sin desintegrarse demasiado. Si no se desintegrara segundo a segundo, sería un mineral.
El alma vive porque es perpetuamente tentada, aunque resista. Todo vive porque se opone a algo. Yo soy aquello a lo que todo se opone. Pero, si yo no existiera, nada existiría, porque no habría nada a que oponerse, como la paloma de mi discípulo Kant, que, volando al aire libre, juzga que podría volar mejor en el vacío.
(...)
Quédese pues, tranquila. Corrompo, es cierto, porque hago imaginar. Pero Dios es peor, en un sentido por lo menos... porque creó el cuerpo corruptible, que es mucho menos estético. Los sueños, al menos, no se pudren. Pasan. Mejor así, ¿no es verdad?
(...)
El hombre no difiere del animal sino en saber que no lo es. Es la primera luz, que no es más que tiniebla visible. Es el comienzo, porque ver la tiniebla es tener su luz. Es el fin, porque es saber, por la vista, que se nació ciego. Así el animal se torna hombre por la ignorancia que en él nace.
Son eras sobre eras, y tiempos tras tiempos, y no hay más que andar por la circunferencia de un círculo que tiene la verdad en el punto que está en el centro.
El principio de la ciencia es saber que ignoramos. El mundo, que es donde estamos; la carne, que es lo que somos; el Diablo, que es lo que deseamos... Esos tres, en la Hora Suprema, nos mataron el Maestro que estuvimos por ser. Y aquel secreto que él tenía, para que nos convirtiéramos en él, ese secreto se perdió.
libro completo:
http://www.medellindigital.gov.co/Mediateca/repositorio%20de%20recursos/Pessoa,%20Fernando/Pessoa_Fernando-La%20Hora%20Del%20Diablo.pdf
obra pictórica: Roberto Ferri, El Ángel de la Muerte
http://www.robertoferri.net/gallery.php
obra pictórica: Roberto Ferri, El Ángel de la Muerte
http://www.robertoferri.net/gallery.php
jueves, 31 de octubre de 2013
que te construyas un alma nueva
La única manera de que tengas sensaciones nuevas es que te construyas un alma nueva. Inútil esfuerzo el tuyo si quieres sentir otras cosas sin sentir de otra manera, y sentir de otra manera sin que cambies de alma. Porque las cosas son como nosotros las sentimos - ¿hace cuánto tiempo que sabes esto sin saberlo? - y el único modo de que haya cosas nuevas, de sentir cosas nuevas, es que haya novedad en el sentirlas.
Cambiar de alma. ¿Cómo? Descúbrelo tú.
Desde que nacemos hasta que morimos, cambiamos de alma lentamente, como cambiamos de cuerpo. Encuentra la manera de acelerar este cambio, como rápidamente cambia el cuerpo con ciertas enfermedades o ciertas convalecencias.
Dan Witz - Man of Sorrows
jueves, 1 de agosto de 2013
vivir es ser otro
Vivir
es ser otro. Sentir no es posible si hoy se siente como ayer se sintió:
sentir hoy lo mismo que ayer no es sentir - es recordar hoy lo que se
sintió ayer, ser hoy el cadáver vivo de lo que ayer fue la vida perdida.
Borrar
todo el pizarrón, de un día para otro; ser nuevo con cada nueva
madrugada, en una virginidad reconquistada y perpetua de la emoción -
por esto, y sólo por esto, vale la pena ser o tener lo que
imperfectamente somos.
Esta madrugada
es la primera del mundo. Este color de rosa que se amarillea y pasa al
blanco ardiente, nunca se posó así en el semblante con que, por el
oeste, el caserío encara lleno de ojos de vidrio el silencio que viene
en la luz creciente. Nunca hubo esta hora, ni esta luz, ni este ser mío.
Mañana, lo que fuere, será otra cosa, y lo que yo vea será visto por
ojos recompuestos, llenos de una nueva visión.
¡Altos
montes de la ciudad! Grandes arquitecturas que las laderas escarpadas
sostienen y agrandan, deslizamientos de edificios que se amontonan de
tantos modos, que la luz entreteje con sombras y negruras - son ustedes
hoy, son ustedes quien soy, porque las veo, son ustedes lo que seré
mañana, y las amo como desde la amurada de un barco que pasa junto a
otro barco, mientras los pasajeros se llenan de nostalgias desconocidas.
Fragmento 94 de la Autobiografía sin hechos
(las fotos son de mi cosecha)
Etiquetas:
actuacion,
definiciones,
Deleuze,
exilio,
filosofía,
la inconsciencia es el fundamento de la vida,
memoria,
ouch,
Pessoa,
poesía
martes, 18 de junio de 2013
lavarnos el destino
Así como nos lavamos el cuerpo deberíamos lavarnos el destino, cambiar de vida como cambiamos de ropa - no para salvar la vida, como comemos y dormimos, sino por ese respeto ajeno hacia nosotros mismos al que, con toda propiedad, llamamos aseo.
Hay muchos en quienes la falta de aseo no es una disposición voluntaria, sino un alzarse de hombros de la inteligencia. Y hay muchos en quienes lo opaco y uniforme de la vida no es la forma de lo que se propusieron, o una resignada adecuación al hecho de no haberla querido como es, sino un borramiento de la inteligencia de sí mismos, una ironía automática del conocimiento.
Hay puercos a los que les repugna su propia porquería, pero no se apartan de ella, en virtud de ese mismo hechizo del sentimiento que hace que el aterrorizado no se aleje del peligro.
Fernando Pessoa, Libro del desasosiego
Fragmento 42 de la Autobiografía sin hechos
foto: Czlowiek Kamera
sábado, 1 de junio de 2013
la inconsciencia es el fundamento de la vida
(...) la inconsciencia es el fundamento de la vida.
El corazón, si pudiese pensar, se detendría.
Fernando Pessoa, Libro del desasosiego
Fragmento 1 de la Autobiografía sin hechos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






