martes, 14 de enero de 2020

la marca en la actuación - Juan Baio

http://www.yuzmshanghai.org/wp-content/uploads/2015/06/img1.jpg
Notas técnicas sobre la marca
Se dice: la marca la conoce el actor. El personaje no sabe de antemano que "irá hacia allá, hará eso". Si el actor puede contener la ansiedad que lo conmina a avanzar con la escena, y logra abrir un pequeño tiempo en suspenso, un vacío, donde un estímulo llegue de la situación presente y LO HAGA continuar, veremos entonces una decisión que se produce en el momento, una reacción, una continuidad. ¿Cómo se abre este tiempo en suspenso, este vacío? *Respirando y escuchando*. De otra manera la marca es un corte, muestra sus hilos, se muestra a sí misma.
Dicho de otro modo: el intérprete conoce su marca, su secuencia, su estructura. Pero si no SE DA (encuentra, construye, recibe) los estímulos para TRANSITARLA (habitarla, tenér a través de la secuencia una _experiencia_), entonces la marca es una orden que cumple de memoria, un corte mecánico (automático, arbitrario, aislado, discontinuo, muerto) en su interpretación, en su performance. 

¿Qué es tener/habitar una experiencia?
En principio remite a una calidad muy particular de la *atención (de la manera de estar "en algo")* que habilita un cuerpo sensible y abierto, disponible al flujo de percepciones e impulsos que le vienen del entorno y dejándose conducir por ese flujo.

La actividad mecánica vs la experiencia transitada: se diferencian tanto como la ducha diaria antes de ir a la oficina, y una caminata bajo la lluvia contemplando las calles de una ciudad desconocida.

Actuar: volver a des-cubrir *en cada paso* que doy la ciudad desconocida. 


https://content.api.news/v3/images/bin/a5d37db403508d637ab46089c62e7697?width=1024

Diablo Suelto - Jaime Torres [Encuentro en el Estudio]



jueves, 19 de diciembre de 2019

Michael Haneke - discurso premio Príncipe de Asturias 2013


El cine, en cambio, es un medio de avasallamiento. (...) Ninguna otra forma artística es capaz de convertir tan fácil y directamente al receptor en la víctima manipulada de su creador. Este poder requiere responsabilidad. ¿Quién asume esta responsabilidad? ¿Surge la fundada desconfianza de aceptar el cine como forma artística de esta responsabilidad tan frecuentemente no asumida? ¿La manipulación no es lo contrario de la comunicación? ¿Y no es la comunicabilidad y el respeto ante el TÚ del receptor una condición básica para poder hablar de arte en general?
Lejos de mí está intentar definir los requisitos para el Arte, ni siquiera quiero limitar sus fronteras. Pero pienso que, además de la correspondencia entre forma y contenido, indispensable para cualquier tipo de arte, la capacidad de diálogo es y tiene que ser una característica igualmente indispensable de la producción artística; esto es el respeto por la autonomía del otro. Los artistas que no toman a su socio- es decir el receptor de su obra- en serio, de la misma forma en que ellos mismos quieren ser tomados, no tienen un interés real en el diálogo.
Demasiadas veces el cine ha traicionado esa regla básica interhumana, que precisamente es también una regla básica de la producción artística. La manipulación sirve para muchos fines, no solo políticos. También atontando a la gente uno se puede hacer rico.


discurso completo:
Es hermoso y difícil ser premiado. El porqué es hermoso no necesito explicarlo: a todos nos encanta una muestra de reconocimiento. Es difícil, y se hace más difícil con el peso del reconocimiento, porque el premiado se pregunta ¿por qué yo y no uno de los muchos otros que han hecho lo mismo e incluso más en el mismo campo? Y la búsqueda de la razón queda forzosamente sin resultado, porque las decisiones de los jurados y los golpes similares de fortuna o infortunio tienen raíces indescifrables.
Si se me permite recibir este premio tan respetable y cargado de prestigio en España, me pregunto: ¿qué has hecho tú por España, o tal vez por Asturias, para que sean tan amables contigo?
Salvo que se me concedió, gracias a la invitación de Gerard Mortier, poner en escena Cosi fan tutte de Mozart en el Teatro Real de Madrid, nada de nada.
Nunca había estado aquí antes, más bien había sido obsequiado por este país desde lejos, a través de su literatura, sus películas, su música, sus pintores.
Cuando –estando por primera vez en Madrid con motivo de la puesta en escena de la ópera– entré en el Prado en la sala con las Pinturas negras de Goya, esto supuso una conmoción que, probablemente, nunca olvidaré. Empecé realmente a temblar y tenía dificultad para mantenerme en pie. Rápidamente salí de la sala porque no lo aguantaba. Pero tenía que volver. Cada vez que mi trabajo en el Teatro Real me lo permitía, regresaba para exponerme a las sensaciones que esta obra provoca en mí.
Creo que esta experiencia con el arte, que me ha conmovido con una vehemencia para mí casi desconocida, puede ser una hermosa ocasión para hablar de aquello por lo que hoy estoy aquí como premiado en la categoría de las Artes: las posibilidades de influencia existentes o inexistentes de la creación artística o cinematográfica contemporánea.
Y eso que ni siquiera se puede dar por seguro que mi propio campo de trabajo, el cine, se pueda considerar arte. Desde su invención a principios del siglo pasado, el carácter de feria de la mayor parte de su producción ha hecho todo para impedirlo. Debido a su particularidad de ser la más cara de todas las producciones artísticas y, a la vez, la más efímera y dependiente del mercado, el cine se encuentra en una situación de tensión especial. El primer cometido de cualquier película es encontrar un público lo más amplio posible para así cubrir al menos sus costes de producción y asegurar la posibilidad de seguir trabajando de forma continuada. Los errores, al igual que en otros sectores económicos, no son tolerables: el que los cometa repetidas veces, difícilmente tendrá la oportunidad de seguir trabajando. A ello se añade como agravante la competencia de los medios de comunicación de masas que con su trivialización de los criterios estéticos y de contenido, forzada por la dependencia del índice de audiencia, no representan precisamente una escuela audiovisual compleja para el público potencial del cine.
En Europa, la dependencia del mercado está solo aparentemente amortiguada por las subvenciones. En efecto, en nuestro continente es más fácil para el director de cine cometer errores sin que esto signifique inmediatamente la paralización de su trabajo en el futuro. Pero en comparación con la abierta dictadura del mercado estadounidense, en la que el éxito de una película se mide exclusivamente en dinero contante, la influencia sobre la producción cinematográfica de las cadenas de televisión, que en Europa participan decisivamente en la financiación, es un mal solo insignificantemente menor.
El cine cuenta con un atributo propio: es mucho más joven que todas las demás formas artísticas, así que espero que tenga sus mejores tiempos aún por delante. Pero a pesar de esta juventud se ha hecho culpable como casi ninguna otra forma de expresión artística. Ni la literatura, ni el teatro han conseguido alejarse tanto de su propia vocación. Las artes plásticas han llegado como mucho a los carteles de propaganda y la música a las marchas militares; el cine, con su peligrosa eficiencia en temas propagandísticos, ha puesto en peligro el destino de miles de personas. Me parece demasiado fácil negarles sin más a estas películas su carácter artístico, señalándolas como meros desvaríos. No se puede negar a cineastas como Riefenstahl o Eisenstein su alta capacidad estética.
He hablado antes de mis sensaciones ante las Pinturas negras de Goya. Hasta ese momento nunca había estado confrontado con el efecto tan directamente físico de un cuadro y creo que también para la mayoría de las personas la manera de recibir el arte acontece generalmente de una forma más contemplativa.
El cine, en cambio, es un medio de avasallamiento. Ha heredado las estrategias efectistas de todas las formas artísticas que existían antes que él y las usa eficazmente. Todos conocemos el efecto de los cuadros de tamaño sobrenatural y los tonos sobre nuestra pulsación y nuestro bienestar general. En eso radica la fuerza del cine y su peligro. Ninguna forma artística es capaz de convertir tan fácil y directamente al receptor en la víctima manipulada de su creador como el cine. Este poder requiere responsabilidad. ¿Quién asume esta responsabilidad? ¿Surge la fundada desconfianza de aceptar el cine como forma artística de esta responsabilidad tan frecuentemente no asumida? ¿La manipulación no es lo contrario de la comunicación? ¿Y no es la comunicabilidad y el respeto ante el tú del receptor una condición básica para poder hablar de arte en general?
Quiero huir de definir los requisitos para el arte o incluso de querer limitar sus fronteras. Pero pienso que, además de la correspondencia entre contenido y forma, indispensable para cualquier arte, la capacidad de diálogo es y tiene que ser una característica igualmente indispensable de la producción artística, el respeto ante la autonomía del otro. Un autor que no toma en serio a su socio, el receptor, de la misma forma en que él mismo quiere ser tomado, no tiene un interés real en el diálogo.
Demasiadas veces el cine ha traicionado esa regla básica interhumana, que precisamente es también una regla básica de la producción artística. La manipulación sirve para muchos fines, no solo políticos. También atontando a la gente uno se puede hacer rico.
Pero si, como en esta ocasión, se quiere honrar al cine en la categoría de las Artes a través de este Premio tan reconocido y, por lo tanto, ennoblecer una forma artística, pienso que es oportuno recordar estas condiciones.
También en nombre de mis colegas, les doy las gracias de todo corazón.


Michael Haneke

miércoles, 11 de diciembre de 2019

el vacío - Lao Tsé (Tao Te King)


XI
Treinta radios de rueda rodean al eje,
del vacío depende el movimiento del carro.
Se recoge barro y se moldea,
del vacío depende la utilidad de la vasija.
Se instalan puertas y ventanas, para la habitación,
y es el vacío lo que permite habitarla.
Por ello lo que es sirve de posesión,
lo que no es sirve de obra.


 Lao Tse, Tao Te King

imagen: Dolores Marat


Treinta rayos convergen hacia el centro de una rueda, pero el vacío en el medio hace marchar
el carro.
Con arcilla se moldea un recipiente,
pero se lo utiliza por su vacío.
Se hacen puertas y ventanas en la casa
y es el vacío el que permite habitarla.

Por eso, del ser provienen las cosas
y del no-ser su utilidad.


Imágenes simbólicas de lo manifestado (del cual provienen las cosas concretas) y de lo no- manifestado (vacío) por el cual se utilizan.
Es todavía el Yin (vacío) que se complementa con el Yang (lleno).
Tao Te King
Capítulo XI

jueves, 5 de diciembre de 2019

categoría metafísica - José Bianco (Sombras suele vestir)



Su madre se adaptaba a todas las circunstancias con una jovial sabiduría infantil. Nada la tomaba de sorpresa y, por eso, cada nueva desgracia encontraba el terreno preparado. Imposible decir en qué momento había sobrevenido, a tal punto se hacía instantáneamente familiar, y lo que fue una alteración, un vicio, pasaba de manera insensible a convertirse en ley, en norma, en propiedad connatural de la vida misma. Como un político y un guerrero famosos, conversando en la embajada de Inglaterra, eran para Delacroix dos pedazos rutilantes de la naturaleza visible, un hombre azul al lado de un hombre rojo, las cosas, contempladas por su madre, parecían despojarse de todo significado moral o convencional, perdían su veneno, se sustituían las unas por las otras y alcanzaban una especie de categoría metafísica, de pureza trascendente que las nivelaba.

en José Bianco, Sombras suele vestir

domingo, 10 de noviembre de 2019

Mulher do Fim do Mundo - Elza Soares


Elza Soares

A minha farra minha opinião
A minha casa minha solidão
Joguei do alto do terceiro andar
Quebrei a cara e me livrei do resto dessa vida
Na avenida dura até o fim
Mulher do fim do mundo
Eu sou e vou até o fim cantar

sábado, 26 de octubre de 2019

Se abre el portón - Hugo Fattoruso



Ronda tu ronda
Suena el tambor
Mano en la lonja
Vive el tambor
Tiempo perdido
Quien no bailo
Sueño perdido
Quien no toco

Fuego y fogata
Templa el tambor
La serenata
Ya despertó
Cuerpo bailando
Sin domino
Va saludando
Cuerda y tambor.

En su sonrisa
Lindo eso
Riso que hechiza
Esta canción
Llega el candombe
Abre el portón
Son los morenos
Negro color

Ronda de niños
Fuego y amor
Fiesta mestiza
La bendición
Ya no hay caricias
En mi torpor
Chico y repique
Toda

Lindo la cuerda
Río de amor
Chico y repique
Te hablo de amor
Llega el candombe
Abre el portón
Son los morenos
Negro color

sábado, 19 de octubre de 2019

La seridad de estar con otros - Nora Moseinco




La seridad de estar con otros
Hace poco vino Luis Rubio para la película “El amor menos pensado”, en la que trabajan Mercedes Morán y Ricardo Darín. Y trabajamos con un texto hermoso de la película, pero con consignas que lo ponían a él en una zona terriblemente viva y que no tenían nada que ver con el texto. Me entusiasma todo lo que le ocurre al actor independientemente de la palabra escrita, soy curiosa y juguetona con eso. Yo trabajo con mi propio disfrute y no con mi propia idea de calidad.
Es muy paradojal que, cuando uno se entrega a un sistema hay mucho florecimiento técnico. Es invisible, pero en algún punto es como la relación padre-hijo; si vos querés a tu mamá, aunque sea imperfecta, van a pasar cosas. Por eso creo que es mucho mejor entregarse.
En las clases los chicos celebran lo que pasa... La semana pasada, en una clase de adolescentes, les pedí que traigan trabajos hechos. Un chico se puso a tocar una canción con la guitarra y había cuatro chicos llorando... recién empezaba la canción. ¿Entendés la apertura emocional que ya tienen? Es su compañero y no tienen ningún problema en sentirlo todo por el otro. No piensan que es su compañero, que está tocando la guitarra y a ver cómo le va. En cambio el adulto piensa: “a ver qué texto trajiste”, “¿qué vas a hacer?”, mediatiza la emoción y le pone juicio. Yo creo que la entrega es altamente profunda y comprometida, y que no es naif... Es la seriedad de estar en contacto con el otro y no con los juicios propios.  

Nora Moseinco

imagen: Lars Elling

Nora Moseinco - Pedagogía y Actuación