lunes, 8 de septiembre de 2014

martes, 2 de septiembre de 2014

una extinción en el vacío


No obstante, no todo estaba bien.
Algo en mí, en mi interior, anulaba las perspectivas exteriores. Yo veía todo ordenado, posible, realizado o realizable. Sin embargo era como si yo, yo mismo, pudiera generar el fracaso. Y he aquí que al mismo tiempo me juzgaba inculpable de ese probable fracaso, como si mis culpas fueran heredadas, y no me importaba demasiado: disponía como de una resignación previa, porque percibía que, en el fondo, todo es factible, pero agotable.
Tampoco la fugacidad me inquietaba, porque es posible sacar partida de lo transitorio, disfrutar momento a momento. Era algo mayor la causa de mi anegante desazón, ignoro qué, algo así como una poderosa negación, imperceptible, aunque superior a cualquier rebeldía, a cualquier aplicación de mis fuerzas.
Es más, yo le temía a distancia. De momento, todo se presentaba con rostro favorable. Pero recelaba de otra etapa -¿lejana? ¿inmediata?- irrebatible, a la que yo llegara sin vigor, como a una extinción en el vacío. ¿Qué era eso tan peor? ¿La destitución, acaso? ¿La pobreza? ¿Alguna afrenta? ¿Tal vez la muerte? ¿Qué, qué era?…Nada, lo ignoro. Era nada. Nada.
Quise discernir el porqué de ese vuelco y advertí que era como si hubiese andado largo tiempo hacia un previsto esquema y estuviera ya dentro de él.
Necesité imperiosamente asirme de algo. El estómago vino en mi ayuda, reclamándome alimento. Acudí a la posada como en pos de la esperanza.

Antonio Di Benedetto, Zama

imagen: Julien Fénix

lunes, 18 de agosto de 2014

Vals con Bashir - Ari Folman (película completa)


Vals con Bashir || ואלס עם באשיר from Projimita on Vimeo.
Una noche en un bar, un viejo amigo le dice al director Ari que tiene una pesadilla recurrente en la que le persiguen 26 perros.
Cada noche, el mismo número de animales.

Los dos hombres llegan a la conclusión de que tiene que ver con una misión que realizaron para el ejército israelí durante la primera guerra con el Líbano a principios de los años ochenta.

Ari se sorprende al darse cuenta de que no recuerda nada de ese periodo de su vida.

Intrigado, decide ver y hablar con viejos amigos y antiguos compañeros dispersados por el mundo entero. Necesita saber la verdad acerca de ese periodo y de sí mismo.

Ari escarba cada vez más y sus recuerdos empiezan a reaparecer mediante imágenes surrealistas.

Película de Arif Folman.
Año: 2008
País: Israel

domingo, 3 de agosto de 2014

The Clockmakers / Les horlogers - Renaud Hallée


The Clockmakers / Les horlogers from National Film Board of Canada on Vimeo.
In this experimental animated short from Renaud Hallée, we travel inside a mysterious mechanism made up entirely of revolving gearwheels, triangles and lines. In this whirling, hypnotic world, dozens of tiny gymnasts leap, somersault and twist through the air. Their spirited acrobatics trigger both narrative and musical sequences that are mesmerizing and, at times, dizzying. Half-figurative and half-abstract, The Clockmakers is a playful creation that is sure to captivate and dazzle its audience.

viernes, 1 de agosto de 2014

no se puede jugar a medias - Tato Pavlovsky

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Aunque cueste habilitar esta posibilidad, es bueno recordar que lás lógicas de la escena no son necesariamente las del naturalismo de la vida cotidiana...  a veces, se convoca un imaginario narrativo que habilita inesperadamente una lógica divergente, alternativa... por ejemplo, un personaje toma droga, y el cuerpo del actor, justificado por la droga que "tomó" el personaje en la historia, adquiere un dinamismo "loco" que asocia y agencia todo lo que ocurre a su alrededor en la escena, transformándolo.
Lo importante es saber que, al actuar, ni siquiera necesitamos de esa excusa narrativa ("droga" o sus equivalentes) para permitirnos esa libertad creativa de nuestros impulsos. Un personaje no tiene un repertorio de formas predeterminadas, todo lo que emerja (maneras de moverse, de hablar, de reaccionar, de sentir, de pensar, de callar, de detenerse, de imaginar, ritmos), hasta lo más "inverosímil" y "alocado" puede ser posible en el contexto de cualquier escena, si me atrevo a probarlo y sostenerlo por unos breves minutos, los suficientes para que un mundo alternativo comience a instaurarse. Es así como en teatro vamos creando lenguaje.

En palabras del gran actor y teatrista Tato Pavlovsky:

Ideas sueltas:

no se puede jugar a medias
si se juega se juega a fondo.
para jugar bien hay que apasionarse
para apasionarse hay que salir del mundo de lo concreto
salir del mundo de lo concreto es introducirse en el mundo de la locura
del mundo de la locura hay que aprender a entrar y salir
sin introducirse en la locura no hay creatividad
sin creatividad uno se burocratiza -
se torna hombre concreto.
Repite palabras del otro

Eduardo Pavlovsky
Espacios y Creatividad (texto completo)

imagen: Robert Steven Connet

miércoles, 30 de julio de 2014

El muñeco de la vida - Alejandro Schmidt


EL MUÑECO DE LA VIDA

No tiene orígenes
entonces
debería tener
al menos
la obligación de un destino
(lo primero es circunstancial -para occidente-)
la carencia de lo segundo es tara

no tiene origen
destino
lo van empujando
padres
amigos
amores
la humedad
políticos
tele
todo el kiosco

no sabe que el vocablo
d e s t i n o
es anagrama de
s e n t i d o
anda tiroteado por la sensaciones
erutado por el mercado
atento como los animales
agotado de temor
y codicias

le faltó raíz
y
como si eso fuera poco
no conoce el árbol

por supuesto integra todos los manuales
(en el capítulo del lugar común)
y los compra
(cree que hablan de otros)

le pones un espejo y mira el marco

es el eterno boludo de la vida

lo guía la publicidad
la envidia al vecino
los prejuicios familiares
escolares

el temor a la ley
el deseo de
la Ley

cree que la palabra destino es cosa de brujería
o de novelitas sentimentales

construye el sino
de vivos y avivados

es la madera del asadito en el quincho

el neumático

el puente de plata de los burros grandes

es el muñeco de la vida

cuando dice YO
está convencido de ser un yo

no le falta orgullo
(le sobra)
no le falta capacidad
(para la insignificancia)

lo tratás de imbécil
le demostrás el daño que produce
(ocupa espacio,consume oxígeno,produce basura)
y sonríe
piensa que hablás de algún conocido

cuando logra escuchar
se da por entendido
cuando abre la boca
enseña

es el enano de los dioses
la rosa de los putos
el peaje del genio

no sabe que nacer es una deuda
no sabe que morir es un examen

se divierte
ansía
se preocupa

hace miles de años que lo denuncian
en los libros santos

entonces hace un curso de auto ayuda
prende una vela
confunde al tiempo con los prestamistas
a dios con los almaceneros
la justicia con los argumentos

es el muñeco de la vida
la excrecencia
el hongo.

Alejandro Schmidt

imagen: Emanuele Sturlese

lunes, 14 de julio de 2014

THE BIG BOY - Kokooma


THE BIG BOY from kokooma on Vimeo.
Animation, 6min
Written & Directed/ Animation: Lee kyu-tae (https://twitter.com/kokooma_)
Sound design: Gwon young-hwan(vimeo.com/scubaz)
Music: Shin hyun-mo(http://supertonic.co.kr)
2012, KOKOOMA(http://kokooma.com)

domingo, 22 de junio de 2014

Magia y felicidad - Giorgio Agamben


Walter Benjamin dijo una vez que la primera experiencia que el niño tiene del mundo no es que “los adultos son más fuertes, sino su incapacidad de hacer magia”. La afirmación, efectuada bajo el efecto de una dosis de veinte miligramos de mescalina, no es por esto menos exacta. Es probable, en efecto, que la invencible tristeza en la cual se sumergen cada tanto los niños provenga precisamente de esta conciencia de no ser capaces de hacer magia. 
Aquello que podemos alcanzar a través de nuestros méritos y de nuestras fatigas no puede, de hecho, hacernos verdaderamente felices. Sólo la magia puede hacerlo. Esto no se le escapó al genio infantil de Mozart, quien en una carta a Bullinger señaló con precisión la secreta solidaridad entre magia y felicidad: “Vivir bien y vivir felices son dos cosas distintas; y la segunda, sin alguna magia, no me ocurrirá por cierto. Para que esto suceda, debería ocurrir alguna cosa verdaderamente fuera de lo natural”.
Los niños, como las criaturas de las fábulas, saben perfectamente que para ser felices es preciso tener de su lado al genio de la botella, tener en casa el asno cagamonedas o la gallina de los huevos de oro. Y en cada ocasión, conocer el lugar y la fórmula vale mucho más que proponerse honestamente y dedicarse con todas las fuerzas a alcanzar un objetivo. Magia significa, precisamente, que nadie puede ser digno de la felicidad; que como sabían los antiguos, la felicidad, para el hombre, es siempre hýbris, es siempre arrogancia y exceso. Pero si alguien llega a reducir la fortuna con el engaño, si la felicidad depende, no de lo que esa persona es, sino de una nuez encantada o de un ábrete-sésamo, entonces y sólo entonces puede decirse verdaderamente feliz.

sábado, 14 de junio de 2014

no me dejen solo, hijos de puta



Tampoco olvido que, pegado a la persiana, oí morir a un conscripto en la calle y ese hombre no dijo: "Viva la patria" sino que dijo: "No me dejen solo, hijos de puta".
(...)
Seis meses más tarde, una noche asfixiante de verano, frente a un vaso de cerveza, un hombre me dice:
- Hay un fusilado que vive.
No sé qué es lo que consigue atraerme en esa historia difusa, lejana, erizada de improbabilidades. No sé por qué pido hablar con ese hombre, por qué estoy hablando con Juan Carlos Livraga.
Pero después sé. Miro esa cara, el agujero en la mejilla, el agujero más grande en la garganta, la boca quebrada y los ojos opacos donde se ha quedado flotando una sombra de muerte. Me siento insultado, como me sentí sin saberlo cuando oí aquel grito desgarrador detrás de la persiana.
Livraga me cuenta su historia increíble; la creo en el acto.

Rodolfo Walsh, en los primeros párrafos de Operación Masacre.

levantamiento de Valle:
http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Jos%C3%A9_Valle#Levantamiento_de_1956

viernes, 16 de mayo de 2014

Si los tiburones fueran hombres - Bertolt Brecht


"humanos... se creen dueños de todo. Seguro eran banqueros"

Si los tiburones fueran hombres
Fuente: Bertolt Brecht, Historias de Almanaque, Barcelona, Editorial Alianza, 1975.
-Si los tiburones fueran hombres -preguntó al señor K. la hija pequeña de su patrona-, ¿se portarían mejor con los pececitos?

-Claro que sí -respondió el señor K.-. Si los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar cajas enormes para los pececitos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones.

Para que los pececitos no se pusieran tristes habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes. También habría escuelas en el interior de las cajas. En esas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Estos necesitarían tener nociones de geografía para mejor localizar a los grandes tiburones, que andan por ahí holgazaneando. Lo principal sería, naturalmente, la formación moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que se les auguraba sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista. Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicarlo inmediatamente a los tiburones.
Si los tiburones fueran hombres, se harían naturalmente la guerra entre sí para conquistar cajas y pececillos ajenos. Además, cada tiburón obligaría a sus propios pececillos a combatir en esas guerras. Cada tiburón enseñaría a sus pececillos que entre ellos y los pececillos de otros tiburones existe una enorme diferencia. Si bien todos los pececillos son mudos, proclamarían, lo cierto es que callan en idiomas muy distintos y por eso jamás logran entenderse. A cada pececillo que matase en una guerra a un par de pececillos enemigos, de esos que callan en otro idioma, se les concedería una medalla al coraje y se le otorgaría además el titulo de héroe. Si los tiburones fueran hombres, tendrían también su arte. Habría hermosos cuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones en colores maravillosos, y sus fauces como puros jardines de recreo en los que da gusto retozar. Los teatros del fondo del mar mostrarían a heroicos pececillos entrando entusiasmados en las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, arrullados por los pensamientos más deliciosos, como en un ensueño, los pececillos se precipitarían en tropel, precedidos por la banda, dentro de esas fauces. Habría asimismo una religión, si los tiburones fueran hombres. Esa religión enseñaría que la verdadera vida comienza para los pececillos en el estómago de los tiburones. Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que fueran un poco más grandes se les permitiría incluso tragarse a los más pequeños. Los tiburones verían esta práctica con agrado, pues les proporcionaría mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos, y se harían maestros u oficiales, ingenieros especializados en la construcción de cajas, etc. En una palabra: habría por fin en el mar una cultura si los tiburones fueran hombres.