miércoles, 30 de enero de 2013

el de juez es el mejor oficio - (muerte accidental de un anarquista)


Bertozzo
Entonces, ¿alguna vez te has hecho pasar por juez?

Sospechoso
No, por desgracia no se me ha presentado la ocasión. Pero cómo me gustaría... el de juez es el mejor oficio. Primero, casi nunca se jubilan. Es más, cuando un hombre normal, cualquier trabajador, a los 55 o 60 años está para que lo retiren, porque empieza a estar torpe, lento de reflejos, para el juez, en cambio, empieza lo mejor de su carrera. Un obrero después de los 50 está acabado: provoca retrasos, incidentes, ¡hay que echarle! El minero a los 55 tiene silicosis... El empleado de banca lo mismo, se equivoca en las cuentas, olvida los nombres de los clientes... Fuera, a casita, estás viejo... ¡gaga! Pero los jueces no, para ellos es todo lo contrario, cuanto más viejos y ga... distraídos estén, más los eligen para cargos superiores, les confían puestos importantes... ¡absolutos! Tienen el poder de destruir o salvar a una persona a su antojo, y te dictan cadena perpetua como el que dice: “Mañana llueve”... 50 años para tí... a tí 30... a tí sólo 20... Y encima son sagrados, porque no olvidemos que existe el delito de injuria por hablar mal de la magistratura... ¡aquí y en Arabia Saudí! Ah, sí, el de juez es el oficio, el personaje por el que daría lo que fuera con tal de interpretarlo, por lo menos una vez en la vida. El juez de la Audiencia, del Supremo, del orden superior, “excelencia, pase... silencio, en pie que entra la Corte... oh, mire, se le ha caído un hueso... ¿es suyo? No, imposible, ¡no me quedan!”

viernes, 18 de enero de 2013

la piel humana es la piedra filosofal


Pero aunque para la mayoría de la humanidad la cosa no estuviese clara -ni siquiera para los tecnócratas-, sí lo estaba para él. Comprendía el intento diabólico general, por lo menos, aunque perpetuamente se lo hicieran olvidar. Hacía mucho tiempo que De Gaula había entendido eso que los negadores del cuerpo siempre trataron que los hombres ignorasen: la piel es el más sagrado de todos los kimonos; la piel humana es la piedra filosofal. Con ella -y sólo por su intermedio- la criatura terrenal se integra al Universo.

extracto del capítulo 85 de LOS SORIAS, de Alberto Laiseca

el óleo es de Leonid Afremov

miércoles, 2 de enero de 2013

no one knows


ay lo que me hacés
nadie sabe

No one knows - Queens of the Stone Age

We get some rules to follow
that and this
these and those
No one knows

We get these pills to swallow
how they stick
in your throat
tastes like gold

Oh what you do to me
no one knows

And I realize you are mine
indeed a fool am I


jueves, 27 de diciembre de 2012

Cero sobre el nivel del mar - Valeria Pariso

(agradezco a Valeria el generoso envío de su libro, y comparto acá algunos de sus certeros poemas)




Si me dejas
ponme el abrigo,
por favor,
los guantes,
ponme los zapatos
y los ojos,
las manos,
las piernas,
los pasos,
las palabras,


Mi cuerpo no sabe quién soy.


. . . . . . . . . . . . . . . . .



Algo de mí
te deja
y vos seguís

mirando

tus

zapatos.



. . . . . . . . . . . . . . . . .



Te soy.
Involuntariamente
como todas las cosas naturales.
Como un sol de frente.




. . . . . . . . . . . . . . . . .



jueves, 20 de diciembre de 2012

la destrucción recién comienza allí cuando ves que todo es de los otros

Santiago Caruso, Retrato del Delito
"Construiremos Palacios de Invierno y terrazas con águilas de alas cruzadas, y vivir allí con Eurídice y él / ¿pero qué disparates estoy diciendo? Debo olvidar todas aquellas figuras de desgaste. Estoy en la Tecnocracia para trabajar. A delirar, sí, pero de otra manera. Terminar con los laberintos anti-Mozart que se superponen con el mío dando una sucesión de ceros. ¿Quién soy yo? ¿La playa de la joda? ¿El punto donde golpean todos los vientos? Me cansé de ser tomado como la parte indispensable de la cuchufleta en la cual todos se refocilan."
(...)
la destrucción recién comienza allí cuando ves que todo es de los otros, definitivamente.

extracto del capítulo 2 de LOS SORIAS, de Alberto Laiseca

la obra plástica es Retrato del Delito, de Santiago Caruso

lunes, 17 de diciembre de 2012

always look on the bright side of life

Cuando estés masticando el cartílago de la vida
no te quejes, silba un poco
y eso ayudará a que las cosas salgan bien
¿qué tienes que perder?
vienes de la nada, y vas de nuevo hacia la nada.
¿Qué perdiste?
¡Nada!

última escena de

domingo, 16 de diciembre de 2012

Matar a un perro


Matar a un perro
por Samanta Schweblin

El Topo dice: nombre, y yo contesto. Lo esperé en el lugar indicado y me pasó a buscar en el Peugeot que ahora conduzco. Acabamos de conocernos. No me mira, dicen que nunca mira a nadie a los ojos. Edad, dice, cuarenta y dos, digo, y cuando dice que soy viejo pienso que él seguro tiene más. Lleva unos pequeños anteojos negros y debe ser por eso que le dicen el Topo. Me ordena conducir hasta la plaza más cercana, se acomoda en el asiento y se relaja. La prueba es fácil pero es muy importante superarla y por eso estoy nervioso. Si no hago las cosas bien no entro, y si no entro no hay plata, no hay otra razón para entrar. Matar a un perro a palazos en el puerto de Buenos Aires es la prueba para saber si uno es capaz de hacer algo peor. Ellos dicen: algo peor, y miran hacia otro lado, como si nosotros, la gente que todavía no entró, no supiéramos que peor es matar a una persona, golpear a una persona hasta matarla.

lunes, 3 de diciembre de 2012

mejor es levantarse

mejor es levantarse

Si no puedes dormir levántate y navega.
Si aún no sabes morir sigue aprendiendo a amar.
La madrugada no cierra tu mundo: afuera hay estrellas,
hospitales, enormes maquinarias que no duermen.
Afuera están tu sopa, el almacén que nutre tus sentidos
el viento de tu ciudad. Levántate y enciende
las turbinas de tu alma, no te canses de caminar
por todas partes, anota las últimas inmundicias
que le quedaron a tu tierra, pues todo se transforma
y ya no tendrás ojos para el horror abolido.

Levántate y multiplica las ventanas, escupe en el rostro
de los incrédulos: para ellos todo verdor no es más que herrumbre.
Dispara tu lengua de vencedor, no sólo esperes la mesa tranquila
mientras en otros sitios del mundo chillan los asesinos.

Si no puedes soñar golpea los baúles polvorientos.
Si aún no sabes vivir no enseñes a vivir en vano.
Tritura la realidad, rómpete los zapatos auscultando las calles,
no des limosnas. Levántate y ayuda al mundo a despertar.

Fayad Jamís

http://delahabanalcielo.blogspot.com/2012/11/para-que-no-me-olviden-fayad-jamis.html

sábado, 17 de noviembre de 2012

la vida es célebre, o no sirve para un carajo

El Príncipe propuso entonces, ahora que estaban todos reunidos, una cierta celebración con motivo de aquel feliz naufragio. El capitán estuvo de acuerdo. La vida es una entera travesía, se erraba desde el nacimiento, ese puertito de luces tan recogido, tan breve, suceso pequeño, como todo lo que viene después. Él había cruzado y recruzado mil veces aquellas aguas y ahora, ¿dónde estaba el camino? ¿Qué se hizo del Vasco Pantoja que conoció de niño, barco que amó? Lo soñaba con capitán y todo, el Barbas Gianelli, que le enseñó el primer nudo marinero, el doble cote. Y bien, un día pisó la cubierta y otro fue capitán y el Barbas ya viejo, ya niño, lo venía a ver partir, lo aguardaba al llegar, hasta que otro de otros días lo trajeron en una silla de paja, aprovechando el solcito de la tarde, y él zarpó de gusto y navegó empavesado a la vista del viejo. Uno es historia. ¿Qué hay para adelante? Caminos... Por ese tiempo ya hacía la carrera a Arenales en el Fierabrás, grandeza de barco. ¿Dónde está ahora? No era para olvidar, ni era para morir. Lo comandaba aquel galés cimarrón, don Einion Jones, que había nacido capitán. Sucedió también, tan fuerte que era, majestuoso. Los dos sucedieron. Él ya sucedía entretanto. Todo sucede. La vida es un barco más o menos bonito. ¿De qué sirve sujetarlo? Va y va. ¿Por qué digo esto? Porque lo mejor de la vida se gasta en seguridades. En puertos, abrigos y fuertes amarras. Es un puro suceso, eso digo. ¿Eh, señor Mascaró? Por lo tanto conviene pasarla en celebraciones, livianito. Todo es una celebración.
Alzó la jarra y bebió.
(...)
Mascaró se volvió por primera vez. Levantó una mano, aprobó.
- La vida es célebre, de cualquier tamaño, o no sirve para un carajo.

viernes, 2 de noviembre de 2012

producir inconsciente

Diana y sus ninfas

"Tanto para los enunciados como para los deseos, lo fundamental no es reducir el inconsciente, ni interpretarlo o hacerlo significar según un árbol. Lo fundamental es producir inconsciente y, con él, nuevos enunciados, otros deseos: el rizoma es precisamente esa producción de inconsciente."

Deleuze-Guattari, "Introducción:Rizoma" en MIL MESETAS, capitalismo y esquizofrenia

la obra es Diana y sus ninfas, de Robert Burns

domingo, 21 de octubre de 2012

temblando por dentro

Fred Calmets, Couchée Face bleue, 195 cm x 130 cm, 2011, ©

"En el fondo yo siempre estaba pensando en el futuro. Pensaba tanto que el presente había llegado a ser parte del futuro, la parte más extraña.
(...)
A veces escuchaba un sonido raro que cruzaba la oscuridad como una raya de tiza, y Maciste decía que era el graznido de un halcón que vivía en una casa abandonada del barrio, aunque yo nunca he sabido de un halcón que viviera en una gran ciudad, pero en Roma pasan estas cosas, cosas raras que por ese entonces escapaban de mi entendimiento pero que yo aceptaba con una naturalidad que hoy me sorprende y a veces me repele: una naturalidad estremecida, como si ser delincuente entrañara estar siempre temblando por dentro, como si ser delincuente llevara aparejada una sensación de culpa y de gozo inmensos, entremezclados
(...) tal era el poder de convicción o de convencimiento o de disuasión que mis gestos habían adoptado.
Un poder casi sobrenatural, llegué a pensar alguna vez (aunque acto seguido me burlaba de estos pensamientos), que obligaba a callar a seres de común charlatanes, como el boloñés, o que convertía en tumbas a seres silenciosos como el libio, un poder que dejaba de golpe sin preguntas a seres carcomidos por la curiosidad, que instauraba un espacio de silencio y oscuridad artificiales donde yo podía llorar y retorcerme de dolor, porque lo que hacía no me gustaba, pero también donde podía acabar todas las veces que quisiera y donde podía caminar (o palpar la superficie de la realidad con la yema de mis dedos) sin hacerme ninguna ilusión, sin engañarme, no conociendo el significado de todo pero sí conociendo el resultado final de todo, sabiendo por qué las cosas están donde están, con un grado de lucidez que ya no he vuelto a poseer aunque a veces la adivino allí, agazapada en mi interior, reducida, desmembrada, por suerte para mí, pero aún en mi interior."

palabras de Bianca en el capítulo trece de
una novelita lumpen, de Roberto Bolaño

(la pintura es de Fred Calmets, pueden ver más trabajos en BOUMBANG)

sábado, 29 de septiembre de 2012

emptiness under the moon



¿qué ven sus ojos? ¿puedes responder?
¿quién cuidará de esa criatura?
¿serán los ángeles? ¿dios? ¿satán?.. ¿o el vacío?
Observa sus ojos. Su pobre conciencia está percibiendo algo.

¡Vacío bajo la luna!






la Muerte y el Caballero, jugando ajedrez
 El séptimo sello, Ingmar Bergman

miércoles, 1 de agosto de 2012

juguete rabioso



La Chicana - Juguete Rabioso

Veterano del insomnio,
soy un viejo prematuro.
Se me cansan las palabras
no es una forma de hablar.

lunes, 2 de julio de 2012

un cuento cruel


La crueldad tiene un corazón humano y los celos un rostro humano; el terror tiene la divina forma humana y el misterio tiene el vestido del hombre.

William Blake


Capítulo para Laucha

La noté rara, o diría: ansiosa. Como quien teme algo, algún acontecimiento desagradable que, de todos modos, va a sobrevenir. Le pregunté qué le pasaba. Con agresevididad dijo que no le pasaba nada. Altanera, pensé; como siempre. Doña Isabel mientras tanto hablaba con alegría, mirándome como a un resucitado y diciendo "la nena" cada vez que nombraba a Laura, recordándome cosas de cuando éramos chicos, cosas que yo no recordaba, y otras que sí, pero que me hubiera gustado no recordar. Laura miró una vez más el reloj, aquel enfático reloj de pared, su rococó apócrifo, labrado en cedro; reloj que tenía una historia que he olvidado, donde había una abuela italiana, la guerra, un casamiento. Cuando tu madre se fue y te enfermaste, estaba diciendo ahora doña Isabel, las noches que pasé en vela, cuidándote. Se acuerdan de cuando jugaban a los novios, preguntó de golpe, y yo pensé quién me habrá mandado venir. 

viernes, 22 de junio de 2012

¿qué puede un cuerpo?

       ¿de qué afectos es capaz?


Frida Kahlo en el hospital, dibujando, con la ayuda de un espejo, sobre el corset que usó la mayor parte de su vida para sostener su reventada columna.
Foto: Juan Guzmán, 1951.